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Film / TV Perspectives

“Sex Education” nos enseña sobre la cruda realidad de un abuso sexual en el transporte público y cómo enfrentarlo

"Sex Education". Fotografía: Netflix
Words mor.bo

Cualquiera que haya visto Sex Education sabe que la serie de Netflix está lleno de momentos divertidos: la comedia dramática nos muestra lo que sucede con los alumnos de una escuela secundaria que se adaptan a su sexualidad, así como los extraños y maravillosos momentos de auto-descubrimiento que vienen con ello. Sin embargo, entre esos momentos más ligeros, el show también arroja luz sobre algunos temas increíblemente importantes y relevantes, incluyendo la agresión sexual, tal como lo vimos en la segunda temporada.

El momento del que hablamos es, por supuesto, la escena en la que Aimee es asaltada sexualmente en el autobús que la lleva a la escuela. A pesar de que trata de olvidarlo y pretende que el incidente no fue gran cosa, está claro que el asalto tiene un efecto duradero en Aimee, a quien le resulta difícil volver a subir al autobús durante la mayor parte de la temporada. Solo cuando el resto de las chicas de su grupo comparten sus propias historias de agresión sexual, en respuesta a un arrebato emocional de la propia Aimee, y deciden acompañarla al autobús, es cuando finalmente se siente capaz de volver a subir al bus.

Cualquiera que haya visto la historia de Aimee en la segunda temporada, esa escena del bus en donde se ve acompañada por sus amigas, es una de las más conmovedoras de toda la serie. Además de ser un hermoso retrato de un momento que demuestra el poder de la amistad femenina, también arroja luz sobre una experiencia que es muy familiar — tal vez demasiado — para muchas mujeres.

En un video publicado esta semana por Netflix UK & Ireland, la actriz que interpreta a Aimee en la serie, Aimee Lou Wood, explica exactamente por qué esta historia es tan importante, sobre todo teniendo en cuenta que, después de que el hombre asalta sexualmente a Aimee, y ella dice en voz alta y clara lo que sucede, nadie hace nada para ayudarla.

“Creo que lo que más conmueve en la historia de Aimee es, por supuesto, el acontecimiento en sí mismo, pero lo que la traumatiza aún más es que tiene tanta fe en el mundo, y tiene tanta fe en la gente, que cuando está viendo a su alrededor después de que haya sucedido, realmente espera que alguien le diga ‘te ayudaré’, y nadie lo hace. Todo el mundo está en blanco. Y eso es lo que ella dice, ‘solía sentirme tan segura, ahora ya no. Este hombre me sonrió, tenía una cara amable, no parecía capaz de eso — ¿cómo navego por el mundo ahora, ahora que sé que no estoy a salvo? Ahora que sé que cuando le sonrío a alguien puede invitar a ese tipo de comportamiento”.

En el vídeo, en el que también aparece la creadora y escritora del programa Laurie Nunn, en conversación con la actriz Patricia Allison (que interpreta a Ola) y la fundadora del movimiento Everyday Sexism, Laura Bates, las mujeres hablan de sus experiencias de acoso y agresión sexual, y Nunn revela que la historia de Aimee esta temporada se basa en una experiencia que ella misma tuvo hace unos cinco años, cuando un hombre se sentó a su lado en un autobús y empezó a frotarse contra ella y a tocarse.

“Creo que todo el mundo conoce esta sensación, pero me sentí en una especie de situación de lucha o huida”, dice Nunn. “De repente fue como si tuviera que salir de esta situación, creo que esta persona quiere hacerme daño — tengo que irme. Así que tomé mis cosas y me bajé del autobús, y fue tan espeluznante, que el hombre se cambió de asiento para poder verme por la ventanilla cuando el autobús se fue, y me puse a llorar”.

A lo largo del vídeo, las otras mujeres también comparten sus experiencias de acoso y agresión sexual cotidianas, desde ser manoseadas en un autobús hasta ser seguidas en el andén de una estación de tren. “Es muy triste porque siento que cada mujer tiene una historia”, añade Wood, refiriéndose a las historias que las cuatro mujeres han compartido. “Por eso me gusta tanto esta línea narrativa de la serie, porque saca a relucir también las cosas que les han pasado a los otros personajes femeninos”.

En resumen, nos ha pasado a todas, pero no debería habernos pasado a todas, como el show lo demuestra. Lamentablemente, todas tenemos un cuento similar al de Aimee, y nuestras amigas, madres, hermanas, vecinas, familiares, compañeras de trabajo y conocidas también: alguien les agarró un seno o una nalga en el bus, un hombre les frotó una erección en la hora más convulsionada del metro; otro les dijo improperios lascivos; el taxista insistía en saber si la dirección era su residencia y si tenía novio; otro las siguió hasta casa.

La situación del acoso callejero en Latinoamérica y el mundo

Acoso sexual callejero. Fotografía: CNN Chile
Acoso sexual callejero. Fotografía: CNN Chile

Para analizar esta problemática, la Corporación Andina de Fomento y la FIA Foundation hicieron un estudio el año pasado que analizaba la percepción de seguridad personal de las mujeres en el transporte público, realizado en Buenos Aires, Quito y Santiago de Chile, en donde las mujeres contaron cómo experimentan el transporte público y cómo incide la percepción de inseguridad en su manera de desplazarse por la ciudad.

En las tres ciudades, más del 70% de las encuestadas respondieron sentirse inseguras en el transporte público versus 52% de los hombres. Para las usuarias, la percepción de inseguridad está presente durante todas las etapas del viaje: la caminata hacia y desde la parada y dentro del bus o vagón, y empeora si hay hacinamiento o mayor presencia de hombres y si viajan solas y/o sin luz del día. El tipo de acoso más citado fue el verbal y visual, seguido por el físico: en Buenos Aires, 30% de los usuarios experimentaron al menos un tipo de acoso, siendo las mujeres el 70%. En Santiago, más del 80% de los usuarios reportaron haber visto, escuchado o experimentado dos o más casos de acoso.

En el 2018, Plan Internacional reveló que el transporte público de Lima es el más peligroso para las mujeres, mientras que el de Estocolmo resultó ser el más seguro. De hecho, el problema se ha convertido en algo tan grave que muchas autoridades alrededor del mundo, así como empresas de transporte están recurriendo a aplicaciones y tecnologías de información colaborativas: tal como reporta Playground, el servicio de transporte de Londres lanzó una iniciativa llamada Report It to Stop It, que busca que las personas denuncien estos delitos por mensaje de texto; la app OnDuty del metro de Vancouver permite enviar mensajes a la policía y a los oficiales de transporte, así como ofrecerles informes sobre los puntos más críticos; y hace un par de años, el metro de Los Ángeles lanzó la campaña Off-Limits, una línea directa 24 horas con asesores capacitados para denunciar el acoso sexual.

También se han popularizado aplicaciones de mapeo para que las mujeres puedan ver qué puntos de las ciudades son de mayor riesgo: en el sur de Asia se implementó SafetiPin; en la India, HarassMap, y también está el proyecto internacional Everyday Sexism. Algunas autoridades incluso han buscado implementar buses o vagones “rosa” exclusivos para mujeres, pero esto no ataca el problema: el cambio debe venir de los hombres, tal como explica Emilia Sánchez-Pantoja, directora de incidencia política de Plan International España. 

“Ya que algunos de ellos son quienes ejercen el acoso, los chicos y los hombres pueden ser catalizadores del cambio en el comportamiento en las calles. Las niñas y mujeres no deberían ser quienes cambien su comportamiento y sus hábitos para protegerse y sentirse seguras. Los hombres y los niños deben reconocer que estas actitudes sexistas son intolerables y aprender a respetar a las niñas y mujeres como iguales. Si no eres parte de la solución, eres parte del problema”.

La importancia de saber que no estás sola

Cualquier persona puede ser víctima de abuso sexual o agresión sexual callejera, sin importar la edad, raza, género u orientación sexual. Debido a la naturaleza de este crimen, debemos estar siempre pendientes de nuestro alrededor, por nuestro beneficio y el de las mujeres que nos rodean, pues a todas nos gustaría contar con la ayuda de alguien si nos encontramos siendo acosadas en el transporte público, ¿no?

Si ves que alguien a tu alrededor está siendo acosada, evalúa la situación: interviene si es necesario y seguro, documenta con tu teléfono el acoso, crea una distracción para que la víctima pueda escapar, y sobre todo, habla con la víctima después para saber cómo está, y si es posible, acompáñala para que sepa que no está sola: solo apoyándonos mutuamente podremos sentirnos lo suficientemente empoderadas para denunciar cada caso.

Y sí, sabemos que cada caso es diferente, pero a modo de guía, te damos algunas recomendaciones sobre qué hacer si tú eres víctima de abuso sexual callejero. El Observatorio Contra el Acoso Callejero de Chile ofrece algunos pasos a seguir en su folleto anti-acosadores, pero acá reunimos algunos puntos importantes.

No te quedes callada, hazlo público: Ninguna mujer debe aguantar esta intrusión en su espacio privado, no debemos permitir el acoso guardando silencio. Debes reclamar y denunciar siempre y cuando esto no represente un riesgo para tu integridad física.

Ve a un lugar seguro en cuanto puedas: Tu seguridad es primordial. Dependiendo del lugar donde te encuentres, procura ir a un sitio más concurrido o encuentra a alguien que te ayude. Contribuye a disminuir el acoso callejero denunciando a tu agresor con la primera autoridad que tengas a mano, ya sea la policía, un vigilante, o los trabajadores del servicio de transporte en el que estás. Es importante interponer la denuncia, registrar a esta persona que agrede en los espacios públicos para establecer un antecedente y que esto no se vuelva a repetir.

No sientas culpa: Aunque la sociedad machista justifica el acoso callejero, la mujer no tiene por qué ser martirizada constantemente por la forma que viste o se ve. Recuerda que ser acosada en la calle no es tu culpa.

Ten conocimiento de las leyes locales acerca del acoso: Consulta el código penal de tu país para saber qué artículos te amparan bajo la ley como víctima de abuso y acoso.

Comparte tu experiencia: Ya sea en tu comunidad o por medio de las redes sociales, puedes empoderar a muchas mujeres para que también rompan el silencio y denuncien este tipo de agresiones. Si es necesario para tu caso, identifica al agresor a través de una foto o video que capture el momento preciso de la agresión y luego compártelo, pues la vergüenza pública suele ser un buen disuasivo para combatir el acoso.

Recuerda que no estás sola: Te llevará mucho tiempo el sentirte seguro/a nuevamente luego de una agresión sexual o abuso. Puede ayudarte hablar con un terapeuta o consejero con experiencia en agresión sexual, o que te conectes con otras personas que han pasado por lo mismo, como un grupo de ayuda o personas que ya conoces.

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