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Music Q/A

Q&A con el artista chileno Nico Astorga: “La gente en Chile se esconde para tener sexo o para drogarse”

Astorga. Foto: Prensa
Words mor.bo

Nico Astorga es un artista visual y performer chileno que durante los últimos ha desarrollado su carrera artística principalmente en galerías y museos de Chile, México, Perú y Colombia, y quien se dedica a explorar dentro del ámbito performático, escultórico y musical, utilizándolos para hablar de temas de orden sociocultural y autobiográfico.

Ahora, está lanzando su nuevo proyecto musical, Astorga, centrado en la energía, desplante y su capacidad vocal para aludir directamente a la dimensión estética y sexual del cuerpo masculino en acción. Su nuevo EP se titula sencillamente Fuerza, y toma influencias de géneros como el techno, electro, EBM y Dark Wave junto a vocales inspiradas en el post-punk. En un total de cuatro temas, utiliza códigos sobre la relación física entre hombres: evoca imágenes en torno a la fuerza y la corporalidad de la clase trabajadora, estableciendo límites ambiguos entre lo homoerótico y la hipermasculinidad.

Conversamos con él acerca de la relación entre su carrera como artista visual y performer con esta nueva faceta musical, cómo la mascuilinidad homoerótica permea buena parte de su EP reclamando la liberación de los impulsos primitivos y libidinales, y por qué piensa que a Chile todavía le hace mucha falta avanzar para liberar su mente y su sexualidad.

“Todo el potencial del proyecto y como este se lleva a cabo en vivo, es el performance, es el encuentro entre esa visceralidad de las letras, las vocales y las referencias que están condensadas en el EP”.

Astorga. Foto: Prensa

¿Cómo nació tu proyecto Astorga?

Creo que mi proyecto Astorga nació cuando tenía 12 años y mis papás me llevaron a mi primera fiesta, en un club en el sur de Argentina mientras estábamos de camping. Desde muy chico me gustaba el techno y después el house y les pedí si podían llevarme a bailar. Pidieron permiso en la entrada con la condición de estar siempre conmigo adentro. Ese acontecimiento marcó un hito en mi manera de entender la fiesta, el baile, la relación con mi cuerpo, mi personalidad y la cercanía con los otros. De niño fui agrandado y en mi adolescencia tenía una estatura por sobre el promedio que camuflaba mi minoría de edad, así que desde muy chico me dejaban entrar a fiestas y clubes electrónicos. Después como a los 15 empecé a escuchar electro, pero en especial electroclash que fue un boom en Chile, en la generación pre pokemona que frecuentaba la Blondie, el Miel y fiestas de ese estilo.

Viajé solo desde muy pequeño y en esos viajes me acompañaba de música e intentaba ir a los clubs y conocer gente que estuviera en la misma que yo.

Durante todo ese período — de los 15 a los 18 — hice danza contemporánea, carrera que estuve a punto de estudiar en vez de artes visuales. Luego de terminar mis estudios universitarios, me fui a Ciudad de México y empecé a trabajar con el productor mexicano Geistech, pero nunca llegamos a un resultado convincente y por mi investigación artística y performática me tomé el tiempo para desarrollar un proyecto de reggaetón, que tenía más que ver con el contexto donde me encontraba y a través del cual aprendí a hacer canciones.

Volviendo a Chile decidido a dar por terminado ese proyecto y después de un año de dar vueltas, conocí a Matías Contreras de Cazeria Cazador Records con quien logramos una química a nivel creativo, estético y conceptual.

Por lo tanto, Astorga nace a través de esas experiencias personales, mi interés en la música electrónica, el baile, mi relación con el cuerpo y la performatividad y finalmente el ejercicio de empatía en colaboración con Matías.

¿De qué manera piensas que tu práctica como artista visual influyó en tu estética y tu sonido como músico?

Creo que mi sonido y mi estética como músico parten desde mi práctica como artista visual, ya que es desde ese modo de pensar cómo genero contenido y me relaciono con el entorno. El interés de Matías en mí como artista visual y performer me hizo sentir más cómodo que sí el interés hubiese sido como un músico o cantante, ya que no lo soy y tampoco pretendo serlo, fue una afirmación muy importante para entender el proyecto. Todo mi cuerpo de obra, tanto visual como musical, tiene un punto de partida autobiográfico y siempre se encuentra supeditado a mi experiencia y al contexto donde me encuentro. La música, los textiles, las fotos, videos y esculturas son parte de un mismo entramado narrativo que busca crear un universo visual, sonoro y conceptual que albergue tanto revelaciones íntimas y ejercicios de autoinvención como juegos con estereotipos y conductas culturales.

Astorga. Foto: Prensa

“Hay un contraste entre la fuerza de la voz e ideales de belleza masculina, mostrándome como un personaje a veces rudo y a veces suave e hipersexualizado”.

¿Qué representa para ti la masculinidad en el entorno del EP? ¿Si pudieras definir al hombre representado en Fuego, con qué obra de arte lo compararías?

El video de My Kid parte desde una inspiración techno twink hedonista, que busca celebrar la corporalidad. Hay un contraste entre la fuerza de la voz e ideales de belleza masculina, mostrándome como un personaje a veces rudo y a veces suave e hipersexualizado. Hay una actitud ritualista y tribal que se enfrenta a escenas íntimas homoeróticas. Creo todo el EP está cruzado por estas ideas sobre relaciones entre hombres, pero llevadas a un límite vulnerable y personal, en espacial las letras que hablan sobre relaciones tóxicas y abandono. Fuerza es el exorcismo de esas emociones transformadas en himnos de baile.

El hombre presentado en Fuerza está todavía en construcción, ya que el EP se trata más de un punto de partida más que un resultado final. Estoy realizando una investigación visual y musical que todavía no tengo realmente claro hasta donde puede llegar, porque tiene que ver con mi vida y el EP lo acabo de lanzar. El hombre del que habla mi EP y del que voy a hablar en mi exposición en Agosto en Sagrada Mercancía — y del que voy a seguir hablando — está supeditado al hombre en que yo me vaya transformando, tanto en mis relaciones personales (no sexuales y homosexuales) como en mi relación conmigo mismo. Una manera de atender estas preocupaciones ha sido estar realizando las obras para esa exposición junto a mi papá, entablando nuevas reglas y códigos en el diálogo para la construcción de un ideal cultural de hijo. Por lo tanto entiendo como a través mío y de mi obra visual (padre) o mi música (productor) hombres heterosexuales materializan y llevan a cabo parte de sus fantasías homosexuales.

Algunos artistas que me han inspirado son Bas Jan Ader y Arthur Bispo do Rosario, o algunas obras de Jonathas de Andrade. Recientemente me encontré con la obra de Peter Brandt. Creo todos ellos tienen algo que ver con el universo referencial de hombres sensibles — hétero y homo — al que pretendo apelar.

¿Cómo se alimentan entre sí la intensidad de los ritmos que escogiste para la producción con la violencia, la visceralidad y la intensidad del EP?

La violencia e intensidad en las letras del EP responden a esa necesidad personal de exponer emociones dañinas y abrumadoras. En un principio mi idea era realizar más spoken words y jugar con efectos de voz con las letras que tenía escritas, pero Matías me invitó a no usar efectos e impulsó a que las gritara, poniendo a prueba mi potencia y personalidad, ya que ambos teníamos ganas de hacer un EP con influencias del Techno, Electro, Industrial y EBM. Queríamos que sonara como una herencia de Nitzer Ebb o de Deutsche Amerikanische Freundschaft. Para eso tuve que someterme a aprender a gritar y componer las letras desde ahí. Finalmente todo el potencial del proyecto y como este se lleva a cabo en vivo, es el performance, es el encuentro entre esa visceralidad de las letras, las vocales y las referencias que están condensadas en el EP. Realizar este ejercicio personal, acompañado de un productor fue fundamental, sobre todo con alguien como Matías.

¿Cuál sientes que es el track que representa perfectamente el mensaje del EP y por qué?

Mis dos tracks favoritos son My Kid y Run Over Cat, porque tienen la energía y sonoridad que estaba buscando al trabajar con el sello. Me gusta mucho en My Kid la capacidad de síntesis en la letra, es simple y directa, casi literal pero para mi tiene un sentido especial. Creo las otras tres canciones fueron un ensayo para componer My Kid que fue la última que hicimos en el proceso de producción y grabación. En Run Over Cat me gusta la impronta Mortal Kombat que tiene, es descarada, corajuda y que la melodía del verso es un homenaje a Join In The Chant.

¿Crees que la sociedad chilena y latinoamericana está preparada para sincerarse realmente en cuanto a su sexualidad? ¿Qué nos falta?

Chile no es un buen ejemplo de lo que ocurre en otros países de Latinoamérica. Creo que por ejemplo en México tienen otro entendimiento del cuerpo y la sexualidad, a pesar de ser una de las sociedades más violentas del mundo, en especial contra las mujeres. Si bien en Chile está de moda el Techno, no está de moda ni se entiende a la cultura a la que está asociada, en la cual prima el respeto, la pérdida de los prejuicios y una real liberación sexual. Para mí es una experiencia de introspección, poner a prueba mis límites físicos y lograr entenderme como un ser completo a través de la interacción conmigo mismo, mi cuerpo y después el de otros. Creo en esos momentos soy honesto, creativo y a la vez primitivo y nunca he tenido la sensación de poder comportarme así en Chile. Mucha gente anda asustada e insegura consigo misma y muchas instancias sociales son incómodas y poseras.

En general, la gente se siente apelada y confundida por la seguridad de un otro y no existe mucha apertura. Creo en ese contexto sincerarse sexualmente es complejo, ya que todo ocurre en un espacio demasiado íntimo y reservado. La gente en Chile se esconde para tener sexo o para drogarse, como si nadie se fuese a enterar. Hace falta honestidad, amor propio, espacios libres de redes sociales, donde la gente pueda relajarse y ser auténtica sin necesidad de registrarlo o quizás con la prohibición de poder hacerlo, espacios más transversales, donde exista mayor interacción entre generaciones y ampliación en los rangos etarios, donde realmente se respete la diversidad en todo sentido, se integre y se cuide al público, quienes al final son la parte más importante.

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