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Q&A con el animador Diego Sánchez: “Siempre me ha atraído lo raro, pero de una manera outsider”
Diego Sánchez. Imagen: Instagram

Q&A con el animador Diego Sánchez: “Siempre me ha atraído lo raro, pero de una manera outsider”

Words Mirangie Alayon

Una de las cosas más satisfactorias de recorrer el Instagram del artista español Diego Sánchez, es que nos transporta fácilmente a otro mundo con sus animaciones, que combinan una estética kitsch y retro que parece salida de Windows 95, y que está llena de personajes extraños, antropomórficos y fascinantes, que viven flotan y se mueven dentro de paisajes hechos en tonos pasteles.

Es, quizás, lo que muchos de nosotros nos imaginaríamos al cerrar los ojos luego de un trip bizarro con algún narcótico, pero en el arte de Diego, todo parece transcurrir en el planeta más chill de Internet. Sus creaciones en 3D están cubiertas de texturas que nos remontan a las excéntricas y oníricas promos de MTV de finales de los 80 o principios de los 90, y su encanto surrealista está hecho para quienes disfrutan de los memes y de los experimentos visuales en la misma medida.

Recientemente conversamos con él para saber de qué recóndito rincónde su imaginación provienen su pequeños y divertidos monstruos, por qué el 3D es su herramienta favorita, y por qué encontar un balance sutil entre la belleza y al fealdad forma parte vital de su trabajo.

“Siempre me ha gustado dibujar y crear cosas en general. Recuerdo que de pequeño ya hacía caricaturas de personajes extraños y la verdad que no tenían mucho éxito, especialmente entre mis familiares, que fueron los primeros en ser expuestos”.

 

 

¡Hola, Diego! Cuéntale a nuestros lectores un poco sobre ti, y cómo terminaste haciendo estas criaturas surrealistas.

¡Hola! Nací en Mallorca, estudié en Barcelona y vivo en Londres. Siempre me ha gustado dibujar y crear cosas en general. Recuerdo que de pequeño ya hacía caricaturas de personajes extraños y la verdad que no tenían mucho éxito, especialmente entre mis familiares, que fueron los primeros en ser expuestos. Recuerdo a mi abuela una vez diciendo “qué fea esta cara”. No la culpo, seguramente era bastante fea. Siempre me ha atraído lo raro, pero de una manera outsider. Desde muy joven he querido dejar algo que transcienda, ya fuese por medio de pintar los libros de texto del colegio, el graffiti, la música o el mundo virtual y las artes visuales.

 Tu estética juega mucho con imágenes de los 80 y los 90, así como con la psicodelia y toda la generación de la MTV old school. ¿Qué imágenes, videos, películas o series sientes que han marcado definitivamente tu estilo?

Cada etapa en mi vida ha tenido influencias diferentes. Muchas de ellas las rechazo o aborrezco una vez asimiladas.
No es que me mueva por tendencias, pero es un síntoma de nuestro tiempo, en el que una moda aparece, se entiende y luego, next. Por eso de alguna manera también intento comprender un estilo para hacer un guiño o una referencia pero no para establecerme en él.

A lo largo de mi vida he sido influenciado en mayor o menor medida por el manga, la ciencia ficción, los gráficos de las revistas de surf y skate, dibujos animados como Ren & Stimpy, videoclips de música y portadas de discos… Mis referencias a día de hoy vienen del arte, el diseño, la arquitectura, la arqueología, la moda, la fotografía o Internet.

Cuéntanos sobre tu proceso creativo, y cómo nace una de tus ilustraciones. ¿Por qué te inclinas hacia el 3D en particular?

El proceso creativo es totalmente arbitrario. Cualquier cosa me puede hacer pensar, “esto lo tengo que recrear”. Una foto, un paisaje, un retrato, un meme o una escultura. Hago un pequeño sketch o quizás anoto cuatro palabras y ya lo haré cuando tenga tiempo o ganas. El 3D es una herramienta muy versátil, te permite crear cualquier cosa. Si por ejemplo quiero hacer una barra de pan, al modelarla en 3D la tengo desde todas las perspectivas posibles y con la iluminación que quiera; no es un dibujo fijo estático. Además, esa barra de pan la puedo aprovechar luego para otras cosas, otros escenarios, es como haberla esculpido en el mundo virtual, y si quiero añadirle ojos y boca, pues ya tiene personalidad.
Utilizo 3D mitad por versatilidad y mitad por vago. Una vez construyes un objeto, es muy fácil aplicar diferentes texturas, iluminaciones, paisajes y planos de cámara.

También me gusta el desafío de trabajar en un mundo tan extenso como el 3D ya que no soy muy experto. Creo que el tener limitaciones en una técnica hace que tu trabajo sea más expresivo, ya que al querer ejecutar tus ideas como sea, hace que llegues a ellas de manera accidental o desde una perspectiva diferente. De alguna manera trabajas con lo que tienes y con lo que sabes.

 

 

 

“Realmente no intento buscar belleza o fealdad intencionadamente. Las esculturas que hago salen de una manera espontánea, inspiradas en mi imaginario personal”.

¿Cómo sientes que ha evolucionado tu estilo hasta ahora?

Desde que tengo memoria, mi estilo siempre ha sido bastante limpio, un poco demasiado perfeccionista a veces.
Aunque a la vez tengo otra variante que deja las cosas inacabadas, las hace mal a propósito, y busca lo no agradable a la vista. Creo que mi estilo evolucionado bastante, continúa haciéndolo y espero que siga así. Me canso muy rápido de todo. Seguramente me canse del entorno 3D en algún momento, aunque es un mundo muy extenso y aún me queda por explorar.

Los conceptos de belleza y fealdad son importantes en tu trabajo. ¿Cómo encuentras el equilibrio? Al final siempre logras hacer algo visualmente agradable (aunque extraño) con un poco de humor.

Me interesa experimentar con las facciones de los personajes que hago. A veces me gusta esculpir directamente en digital, y otras hago un exhaustivo estudio previo del rostro para después traducirlo al mundo virtual. Realmente no intento buscar belleza o fealdad intencionadamente. Las esculturas que hago salen de una manera espontánea, inspiradas en mi imaginario personal. Lo que sí es verdad es que cuando una pieza se aleja de un canon estético equilibrado, la rodeo de formas blandas, colores amables y texturas uniformes. Esto la suaviza a nuestra percepción y hace que flote en un mundo onírico, como suspendido en un sueño.

Esto también puede pasar al contrario. El balance entre opuestos es un ejercicio que suele estar presente en muchas de las cosas que hago porque hace resaltar ambas facciones del trabajo.

¿Con quién te gustaría trabajar o colaborar? Tu arte sería perfecto para un vídeo musical súper trippy.

Me gustaría trabajar con artesanos, ceramistas, escultores o herreros, pero también con arquitectos y otros diseñadores. Y sí, la música está muy presente en mucho de lo que hago y me gustaría colaborar con algún proyecto musical. Es algo que considero ambicioso y me gustaría que el proyecto fuese el adecuado para lo que hago.

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