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¿Por qué Valparaíso se conoce como la “zona roja” de Chile para las lesbianas?

Protesta por Carolina Torres. Fotografía: Agrupación Lésbica Rompiendo El Silencio
Words mor.bo

“La Zona Roja: Un lugar donde las lesbianas masculinas viven con miedo”. Así se titula un reportaje publicado el día de hoy por BBC, en donde la periodista Megha Mohan hace un análisis a profundidad sobre los asesinatos y ataques transfóbicos sufridos por jóvenes lesbianas de apariencia masculina, quienes parecen ser las víctimas favoritas de los ataques de odio.

El artículo destaca en particular los asesinatos de Nicole SaavedraMaría Pía Castro y Susana Sanhueza, quienes fueron encontradas asesinadas en diferentes puntos de la geografía de la Quinta Región. La nota comienza con un flashback a la historia de Nicole Saavedra, cuya madre, María, describe a la reportera la pesadilla que la familia vivió luego de que la joven desapareciera el 18 de junio de 2016 luego de una fiesta y fuese encontrada una semana después con golpes en la cabeza y laceraciones múltiples, en un crimen todavía sin resolver.

“Siempre la insultaban. Tuvo su primera novia a los 14 años. Los hombres siempre la perseguían, diciéndole que la iban a ‘corregir’ para hacerla una mujer'”.

Un año antes de su muerte, en el 2015, fue atacada brutalmente por un neo-nazi, y María cuenta que solo se salvó porque una amiga la rescató. “Le tenía puesta la nota en la garganta, y lo que hacía era golpearla y golpearla”.

El reportaje también habla de los casos de María Pía Castro, encontrada en 2008 a poca distancia de donde se halló a Saavedra, y su cuerpo fue calcinado a tal punto que hubo que hacer un examen de ADN para reconocerla. Ninguno de estos casos tuvo condenas ni culpables, y las investigaciones del asesinato de Castro se cerraron en el 2017. La muerte de Susana Sanhueza, encontrada en una bolsa del archivo municipal de San Felipe, en donde trabajaba, reveló que estaba con un compañero de trabajo, Cristián Muñoz, quien dijo que a la joven le había dado una convulsión y que “la metió dentro de una bolsa pensando que había muerto”. Su familia le confirmó a BBC que el hombre se encuentra recibiendo tratamiento psiquiátrico a la espera de la condena. 

La familia de Susana cree que fue asesinada porque Cristian estaba enamorado de ella y estaba frustrado porque no podía tener una relación con ella. Algunos argumentan que la muerte de Susana no fue el resultado de un prejuicio homofóbico, pero Karen Vergara, una activista lesbiana de Quillota, afirma lo contrario.

“Nosotros, la comunidad lesbiana de la región, seguimos considerando la muerte de Susana como lesbofóbica. Ya fuera un asesinato o si Susana sufrió un ataque, Cristian estaba persiguiendo a una mujer que siempre le había dicho que no estaría disponible para él. Su falta de aceptación de que ella era lesbiana, y luego no alertar a la policía, habla de un odio hacia las mujeres homosexuales. Eso es misoginia y homofobia combinadas. Es lesbofobia”.

De hecho, el artículo dice que la muerte de Susana inspiró la aparición de varios grupos de WhatsApp en la Quinta Región, para que las lesbianas se advirtieran unas a otras de peligros potenciales o de ataques verbales y físicos, y de acuerdo con Mohan, hay por lo menos tres o cuatro alertas a la semana. Vergara expande sobre las amenazas.

“Llamamos a la Quinta Región la zona roja de Chile para lesbianas por María, Nicole y Susana. Hay muchos otros ataques. No tan brutales o fatales como éstas, pero lo suficiente como para llevar a las lesbianas, especialmente a las camionas, al hospital. Como lesbianas siempre estamos en alerta roja en Quillota. Día y noche, 24 horas al día, 365 días al año. Nos sentimos amenazadas. Tan pronto como salimos de casa, estamos en peligro”.

Erika Montecinos, vocera de la Agrupación Lésbica Rompiendo El Silencio, dice que aunque la Quinta Región es uno de los focos más importantes, la lesbofobia es un problema en crecimiento en todo Chile. Una encuesta realizada por la organización el año pasado entre 850 lesbianas, reveló que 75% de ellas habían sufrido acoso en la calle. Tras el ataque a Carolina Torres en Santiago a principios de este año, la organización de Erika creó un número de WhatsApp llamado Línea Violeta, que recibió más de 100 denuncias de violencia o intimidación en un mes. Ninguna fue reportado a la policía, dice ella, porque quienes llamaron estaban convencidas de que la policía no haría nada.

Al respecto, la fiscalía de la Quinta Región rechazó la acusación de que la policía no respondía a la violencia lesbófoba, de acuerdo con una declaración hecha por un vocero del Fiscal General de la Quinta Región. “Todas las partes de la sociedad han fracasado cuando se comete un crimen. Culpar a un solo factor, socava el problema, lo simplifica y, en última instancia, impide una solución”, dice la declaración. “Solo cuando cada persona entienda el papel que desempeña en la falta de aceptación por parte de la sociedad de las personas con diferentes orientaciones sexuales, abordaremos una solución a estos crímenes”.

En el comunicado también se insiste en que la policía está comprometida a investigar el asesinato de Nicole y que la fiscalía chilena está creando un equipo para estudiar el problema de la violencia contra las personas LGBT. Mientras tanto, ser una lesbiana masculina, o “camiona”, podría ser la excusa perfecta para el próximo crimen de odio.

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