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Music Perspectives

¿Por qué la industria del k-pop es tan exigente con sus artistas?

Trainees de K-pop. Fotografía: Koreaboo
Words mor.bo

El K-pop está teniendo un muy buen momento: respaldado por el éxito masivo de la boyband BTS, el debut de BLACKPINK en Coachella este año y la creciente cantidad de grupos que parecen conquistar a los fans de todo el mundo; una de las mayores exportaciones de Corea del Sur al mundo hoy en día es conocida por sus estrellas sonrientes e imposiblemente fotogénicas, sus impecables rutinas de baile coreografiadas y sus melodías pegajosas.

Sin embargo, un lado oscuro que está apareciendo con más frecuencia en esa industria, es el tratamiento punitivo de los artistas y el aparente desprecio por su salud. El hecho de que las estrellas del género sean apodadas idols es un indicio de las enormes expectativas depositadas en los jóvenes intérpretes. Esa palabra en sí misma da la idea de que tienen que ser perfectos: tienen que ser el estándar ideal de entretenimiento.

Pese a esta presión, un vasto ejército de jóvenes de Corea del Sur y de otros países aspiran a convertirse en artistas del K-pop, y miles de ellos buscan irrumpir en este mundo ultra-competitivo y castigador. Y sí, puede que sean cantantes consumados a la edad de 11 años (la edad promedio de los aprendices), pero también necesitan perfeccionar cada paso de las rutinas de baile de ritmo rápido y elaboradas coreografías, y presentarlas con estilo en videos musicales, presentaciones en vivo y sesiones de práctica muy populares publicadas en Internet.

Después de convertirse en expertos en el arte del baile, aún no son lo suficientemente idols, pues los mejores bailarines no necesariamente logran ser seleccionados en las audiciones de K-pop en Corea del Sur y alrededor del mundo. Hay que tener el aspecto particular que buscan las compañías de management, pues ser hábil y talentoso es solo parte del paquete, pues la mayoría de las veces, ya los managers tienen establecidos los rasgos que quieren en términos de apariencia. Ya saben lo que quieren en términos de estatura, cómo se estilizan, si encajan en los exigentes estándares de belleza de la industria del entretenimiento de Corea. Estas audiciones en las que los organizadores pueden, por ejemplo, ver a más de 600 aspirantes en cinco horas, pueden ser intensas y desmoralizantes.

De los miles de candidatos que se presentan anualmente, solo unos pocos son elegidos para firmar con una compañía de K-pop. Entonces comienza el verdadero entrenamiento. Se reúnen en un dormitorio, con una comunicación reducida con la familia y los amigos. Luego se agregan regímenes de dieta extrema y horarios de entrenamiento extenuantes y estrictamente monitoreados por las compañías de management. No hay espacio para relaciones románticas y cualquier comportamiento que pueda ser considerado inapropiado (¿sexo? ¿drogas recreativas? ni lo sueñen).

Luego hay que mezclar esta receta vigorosamente en un país donde la apariencia exterior es primordial, razón por la que Seúl es apodada la capital mundial de la cirugía plástica. No es de extrañar que el sistema de la fábrica K-pop se haya comparado con los Juegos del Hambre de la vida real.

Competencia y trabajo sin parar

Trainees de K-pop. Fotografía: Jean Chung/Getty
Trainees de K-pop. Fotografía: Jean Chung/Getty

No todo el mundo se gradúa y termina en un grupo K-pop, pero para los que lo hacen, la batalla está lejos de terminar. Junto con la presión para lograr un éxito con cada lanzamiento, la intensa competencia se expande para incluir a los rivales del K-pop que también luchan por los primeros puestos de las listas, así como a los cada vez más jóvenes recién graduados que ingresan a la industria cada año. No olvidemos los esfuerzos en solitario, ¿eh? Corriendo contra una inevitable “fecha de caducidad” que suele ser de cinco a siete años, los idols operan en un calendario de lanzamiento acelerado y de promoción relámpago, y también deben cumplir con las expectativas de interacción de los aficionados en todo momento.

Mientras que en el resto del mundo estamos acostumbrados a ver un single o dos o tres en un año antes de un álbum de cualquier artista, seguido por una gira y tal vez un par de años de descanso, no se permiten tales lujos en la máquina del K-pop: El tiempo de inactividad de K-pop es quizás de un par de meses, como lo demuestra el acto pop más exitoso del mundo: BTS, que anunció este fin de semana que se tomarían ocho semanas de descanso antes de volver a empezar con sus conciertos en octubre. Los chicos no habían descansado desde 2013, cuando debutaron. Eso son seis años de grabación, promoción, giras, videos, comerciales y más sin parar. Wow.

Si a esto le sumamos el intenso escrutinio de los fans a todo lo que hacen o dicen sus idols, la presión puede ser simplemente insoportable. Es por eso que muchos de estos artistas están tan dedicados a sus fans sin importar qué: ellos son la única razón por la que existen y tienen éxito. Incluso cuando surgen problemas, muchos artistas sienten que no pueden hablar: en la cultura coreana, cuando eres popular, no puedes mostrar tu lado débil. “La gente dirá: ‘Oh, lo tienes todo, por qué te quejas?’ Se ponen un poco críticos”, explica Eunice Chang, directora de producción de E&M Productions, una compañía canadiense que lleva artistas K-pop a ese país, y que está familiarizada con las prácticas de las compañías de talento coreanas.

Además de practicar el canto, el baile, la grabación de canciones y la producción de álbumes, los idols también tienen que pensar en la comercialización y promoción de su trabajo, lo que significa más trabajo para ellos en términos de apariciones públicas. Los horarios de algunos grupos de ídolos están repletos hasta el borde: deben filmar comerciales, asistir a sesiones de fotos, aparecer en programas de variedades y en eventos especiales, sólo para hacerse un nombre en la industria. Los espectáculos de variedades son una gran manera de que las celebridades den a conocer sus rostros al público y se conviertan en nombres conocidos porque los coreanos aman sintonizar sus programas de variedades favoritos. Así que conseguir un lugar en shows de Corea como Running Man, Weekly Idol o Infinity Challenge es un reto y un privilegio.

Los idols que no pudieron más

Sin embargo, esta rutina extenuante significan un riesgo de agotamiento y otros problemas de salud. Ya han habido numerosos casos en los que idols se han desmayado en el escenario en medio de una actuación y tuvieron que ser llevados al hospital: G-Dragon, líder de Big Bang, una vez se hiperventiló en el escenario después de interpretar 10 canciones seguidas en uno de los conciertos del grupo. Luego está Dongho, de U-Kiss, que decidió abandonar la industria del entretenimiento debido a problemas de salud. Minzy, anteriormente integrante de 2NE1, dijo durante una entrevista con la revista Billboard que era “difícil” ser tildada de “la fea del grupo”. Durante una aparición en televisión en 2012, los espectadores se enteraron de que Yang Hyun-suk, ex CEO de YG Entertainment y jefe de Minzy en ese momento, llamó a las artistas “realmente feas”, dejando a los miembros del panel visiblemente atónitos.

El antiguo integrante de Super Junior, Han Geng, había demandado a la compañía en 2009 por supuestamente forzarlo a hacer cosas en contra de sus deseos y negarle licencias por enfermedad cuando sufría de gastritis y problemas renales. En el mismo año, antiguos miembros de TVXQ también demandaron a la agencia, alegando que sus ingresos fueron distribuidos injustamente incluso después de trabajar hasta sus límites físicos, operando con menos de cuatro horas de sueño cada noche. En 2014, Kris de EXO-M también presentó una demanda de anulación de contrato. “La compañía me ha tratado como una pieza de la máquina o como un objeto para controlar en lugar de presentar una visión como de un artista”, dijo.

Tras estos contratos injustos, la Comisión Coreana de Libre Comercio introdujo contratos estandarizados, que permiten que los contratos entre una agencia y un artista duren solo siete años. Sin embargo, algunos ídolos siguen sufriendo un trato injusto por parte de sus agencias de gestión y se ven obligados a pagar multas escandalosas en caso de que decidan rescindir sus contratos y dejar la empresa.

El suicidio de Kim Jong-hyun, cantante principal del grupo SHINee, fue una llamada de atención sobre las luchas de la vida bajo el foco el joven de 27 años había hablado de su lucha contra la depresión en entrevistas previas a su muerte, y aunque muchos llamaron su fallecimiento ser un momento decisivo para el K-pop, aún pueden verse casos como el reciente de Mina, del grupo de chicas TWICE, quien tuvo que abandonar su gira actual debido a “ansiedad e inseguridad extremas”, lo que demuestra que los idols siguen siendo explotados hasta extremos que su salud física y mental no pueden manejar.

Dinero fácil

Lee Jong-im, una experta en cultura pop y autora del libro Idol Trainees’ Sweat and Tears, dice que hay muchas cosas que se esconden bajo la superficie de la industria fortificada del K-pop y en su publicación, expone algunas verdades desagradables sobre el desafiante sistema de entrenamiento de idols. A medida que las principales agencias de entretenimiento llegaron a dominar la industria y dieron paso a una poderosa cultura del fandom, en la que a menudo los CDs se compran al por mayor, Lee fue testigo de cómo demasiadas agencias de entretenimiento querían crear idols lo más rápido posible para ganar dinero, alentando a los jóvenes que querían ser bailarines, modelos o artistas solistas a que se esforzaran por debutar con grupos de idols, independientemente de sus aspiraciones profesionales.

“Creo que esto se debe a que la industria del entretenimiento ha crecido principalmente a costa de ídolos que también pueden actuar y hacer comerciales, así que tienen una figura única multiuso diseñada para generar ganancias y atención muy rápidamente”, dice. En su opinión, el círculo vicioso continúa debido en parte a la alegre cobertura mediática de las celebridades que discuten sus intensos, y a veces duros, preparativos antes de debutar. “La única vez que el público puede escuchar estas historias es cuando las celebridades se confiesan en un programa de entrevistas. Pero historias como tener que estar a dieta, estar deprimido cuando su carrera no despegó o no poder dormir debido a un horario difícil son tratadas como parte integral del éxito”.

Con el K-pop volviéndose una fuerza cultural inescapable de finales de esta década, parece que es inevitable que algunos de los idols que tanto apreciamos y seguimos terminen siendo aplastados por la misma maquinaria que los creó.

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