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Drugs Perspectives

¿Por qué hay tanta gente muriendo por adicción a los opioides?

OxyContin. Imagen: CBS News
Words mor.bo

En los últimos años, hay una epidemia oculta que cada vez va tomando más importancia debido a su tasa de mortalidad. Ha cobrado tantas víctimas alrededor del mundo (unas 450.000 anualmente desde el año 2016), que sus efectos han disminuido la esperanza de vida de la población de nuestro planeta: se trata de la adicción a los opioides, una crisis que viene afectando a unos 27 millones de personas, y que en algunos países ha desatado una crisis de salud pública debido al aumento desproporcionado de personas enganchadas a esta sustancias, así como de sobredosis y de muertes accidentales.

Si aún no los conoces, te comentamos que los opioides son sustancias derivadas de la planta de la adormidera, o análogos sintéticos con efectos similares. Los ejemplos más conocidos son morfina, heroína, tramadol, oxicodona y metadona, y claro, el mortal fentanilo, que en comparación con la morfina tiene aproximadamente un efecto 50 veces más poderoso… y mortal.

Los opioides tienen el potencial de causar dependencia de manera fácil: muchos están escondidos en analgésicos que se prescriben después de operaciones, para el tratamiento de migrañas o para otras afecciones, causando que muchos pacientes terminen adictos a la sensación de bienestar que causan las píldoras.

Y la adicción (como sea que haya empezado, y sin importar si se trata de un ama de casa millonaria o de una persona en situación de calle), ya sea que esté establecida con analgésicos recetados, heroína u opioides sintéticos como el fentanilo, el cerebro responde a ellos con sentimientos de euforia y calidez, que ayudan al adicto a superar el dolor, pero lo realmente fatal de los opioides es que además interrumpen el funcionamiento normal del cerebro, lo que dificulta que las personas puedan abandonar la sustancia y sean más vulnerables a las recaídas.

Un círculo vicioso

En esta exposición, el rostrode una persona es recreado con las pastillas de OxyContin que la mataron de una sobredosis. Imagen: Mark Wilson/Getty

En esta exposición, el rostrode una persona es recreado con las pastillas de OxyContin que la mataron de una sobredosis. Imagen: Mark Wilson/Getty

Los adictos van creando más tolerancia y más dependencia mientras suben las dosis de su sustancia favorita (por eso tantas muertes relacionadas con el uso del fentanilo, desde Michael Jackson hasta Mac Miller), y abandonar su uso parece imposible, pues los síntomas de dependencia que desarrollan hacen que sientan un dolor físico que solo puede calmarse con más opiáceos.

Así como lo lees: irónicamente, los medicamentos que muchos médicos usan para combatir la adicción a los opioides como heroína son más opioides. Como se imaginan, esto ha sido un negocio para la industria farmacéutica en las últimas dos décadas, pues no solo proveen la sustancia que ocasiona la adicción, sino que también hacen versiones para combatir la adicción usando los mismos opioides.

La complicidad de las farmacéuticas

Domenic Esposito al lado de la escultura. Fotografía: Fernando Luis Alvarez Gallery

Domenic Esposito al lado de una escultura que denuncia la venta de Oxy por parte de Purdue Pharma. Fotografía: Fernando Luis Alvarez Gallery

En diciembre de 1995, la FDA aprobó un nuevo opioide conocido como oxicodona, que comenzó a comercializarse bajo el nombre de OxyContin. En ese entonces, las compañías farmacéuticas aseguraron a la comunidad médica que los pacientes no se volverían adictos a los analgésicos recetados, y los proveedores de atención médica empezaron a recetarlos a un mayor nivel, como lo hicieron en la década de los 80 con antidepresivos como el Prozac, que ayudaron a las compañías farmacéuticas a generar ganancias millonarias por ventas (unos 1,74 billonnes de dólares el año pasado), ya que tenían el respaldo de estudios científicos que demostraban la efectividad de estos medicamentos.

El OxyContin, que comenzó siendo recetado a pacientes con cáncer, comenzó a popularizarse como una droga maravilla, y de esta manera, el oportunismo de la industria farmacéutica, y el consenso médico emergente de que los opioides eran altamente efectivos para el manejo del dolor llevó a que los opioides se apoderaran del sector más vulnerable de la sociedad.

Para empeorar las cosas, el opioide sintético fentanilo comenzó a inundar los mercados desde China durante la última década, convirtiéndose en un elemento esencial de analgésicos de alto poder, ya que sus efectos son 50-100 veces más poderosos que los de la morfina, e incluso la sustancia puede encontrarse en productos sin prescripción médica.

¿Hay solución?

El analgésico OxyContin. Imagen: AP

El analgésico OxyContin. Imagen: AP

Gigantes como Purdue Pharma y otras compañías en los Estados Unidos y Europa, responsables de la fabricación y distribución de medicamentos como OxyContin, han sido demandados cientos de veces por parte de estados, condados y ciudades, que acusan a las compañías de impulsar la venta de analgésicos adictivos a través de mercadotecnia engañosa. Las demandas indican que tanto médicos como pacientes fueron engañados al tergiversar los riesgos de adicción y muerte asociados con el uso prolongado de sus opioides.

Purdue se declararon culpables en 2007 de cargos federales relacionados con el etiquetado erróneo de OxyContin y acordaron pagar un total de $ 634.5 millones en multas, y aunque sus ventas han disminuido un poco, siguen vendiendo opioides. Y opioides para combatir la adicción a opioides.

Por ahora, los adictos seguirán atrapados en un círculo vicioso. Los medicamentos más comunes recetados para tratar la adicción a los opioides son la metadona y la buprenorfina, que se unen a los mismos receptores cerebrales que las formas ilícitas de la droga.

Pero hay esperanzas: actualmente hay grupos de investigadores que están buscando desarrollar tratamientos no opiáceos para la adicción. Por ejemplo, la lofexidina (usualmente utilizado por personas con la tensión arterial alta) forma parte de pruebas clínicas para convertirse en el primer medicamento no opioide para tratar los síntomas de abstinencia de los opioides. Pero tomará esfuerzos, responsabilidades y presupuestos de gobiernos de todo el mundo para combatir esta crisis, que apenas está comenzando.

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