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Earl Sweatshirt, el boy genius de Odd Future que suena a rap alternativo

MOR.BO RIOT: Earl Sweatshirt, el boy genius de Odd Future que suena a rap alternativo
Earl Sweatshirt. Fotografía: Steven Traylor
Words mor.bo

Conocido por su estilo lánguido y creativo que ha pasado líricamente del horrorcore a un rap alternativo y más personal, Earl Sweatshirt ayudó a lanzar a Odd Future a las grandes ligas del hip-hop a principios de la década de 2010, y desde entonces se ha mantenido entre los raperos productores más singulares del género.

Desde su debut en solitario con la aclamada mixtape Earl del 2010, sus dos primeros álbumes, Doris (2013) y I Don’t Like Shit, I Don’t Go Outside (2015), han logrado muy buenas posiciones en listas como Billboard 200. Para cuando lanzó su tercer álbum, Some Rap Songs (uno de nuestros favoritos del año pasado), Earl ya había producido o aparecido en temas de la mayoría de los afiliados de Odd Future, incluyendo a Tyler, The Creator y Frank Ocean, así como a artistas como Danny Brown y Denmark Vessey.

Nacido como Thebe Kgositsile en Chicago, Illinois, Earl Sweatshirt fue conocido como Sly Tendencies hasta 2009, el año en que el rapero y productor de Los Ángeles fue invitado por Tyler, The Creator a unirse a su colectivo Odd Future. En marzo de 2010, a la edad de 16 años, debutó con Earl, una mixtape que obtuvo elogios de la crítica, pero sorpresivamente, su madre (la profesora de derecho de UCLA, Cheryl Harris, quien en el 2017 recibió el premio Rutter Award for Excellence in Teaching) lo envió a un internado en Samoa por su mal comportamiento, mientras sus colegas de Odd Future se convertían en sensaciones de Internet.

Hubo movimientos en redes sociales como #FreeEarl y su madre se volvió una némesis para sus fans. En ese entonces, se tomaban decisiones en su nombre mientras estaba miles a de kilómetros de distancia, mientras en casa era elogiado como un genio por sus ritmas veloces, enrevesadas y por canciones en donde sonaba como un asesino en serie.

Sweatshirt dice su mixtape Earl fue producto de la angustia adolescente y de la rabia internalizada que salía a la superficie, y aunque no se arrepiente totalmente de haberla hecho (después de todo, no estaría donde está sin ella), ahora espera dejarla atrás con música más verdadera y que representen quién es en realidad.

“Mi adolescencia estuvo en buena parte bajo un microscopio y realmente amenazó con definirme, y todavía lo hace. Pero esa mierda ya no puede gobernar lo que estoy haciendo. Es muy importante para mí descubrirme a mí mismo como hombre y artista. Tal vez vuelva a hacerlo, toda esa gimnasia lírica, pero creo que, en parte, recibir tanta atención por hacer cosas específicas me obligó a aprender a rapear, lo cual es algo totalmente diferente a escribir. Puedes escribir por ti mismo. El rap es oral, como si hubiera otra cosa más que eso, es otra cosa”.

A su regreso a Los Ángeles en 2012, decidido a aprovechar el éxito de la mixtape, se incorporó de nuevo a la escena con varias colaboraciones, entre las que destacan las apariciones en The OF Tape, de Odd Future, Vol. 2, y Channel Orange, de Frank Ocean. En última instancia, Earl firmó un contrato como solista con Columbia Records, lo que le permitió lanzar sencillos como Chum, Whoa y Hive, así como su álbum Doris en agosto de 2013. Con los aportes de numerosos asociados de OF y de gente como Neptunes, Frank Ocean y RZA, el álbum entró en el Billboard 200 en el puesto número cinco y se convirtió en uno de los favoritos de ese año para publicaciones musicales.

Después de un puñado de colaboraciones, Earl regresó en marzo de 2015 con I Don’t Like Shit, I Don’t Go Outside, un álbum de solo media hora de duración, pero que fue recibido como un importante seguimiento por su astuta calidad: él mismo se encargó de la producción de todos los temas menos uno. Le fue muy bien, lo que significaba que Sweatshirt se estaba convirtiendo en un rapero no solo preconocido y rentable, con collabs a diestra y siniestra, shows a lleno completo, y trabajos de producción. Cuando se sentía al tope, su vida sufrió un revés inesperado: la muerte de su padre, el poeta y activista sudafricano Keorapetse Kgositsile (alias Bra Willie). Después de no verse durante varios años, Earl había planeado que se vieran cuando su padre murió en enero de 2018, cambiándolo para siempre.

“La muerte de mi padre fue el momento más traumático de mi vida, pero el dolor no solo funciona como tristeza, sino que las cosas divertidas suceden ahí dentro. Estoy deprimido todos los días y me estoy divirtiendo. Siento que la música se siente como si el cerebro estuviera conectado al trabajo: La mierda más traumática puede pasar y puedes pensar en cómo necesitas comprar limpiador”.

Muchos de los temas de Some Rap Songs fueron grabados en su estudio de L.A., una pequeña habitación aislada y llena de equipos. La desnudez del espacio refleja la directiva sin adornos del disco. Tenía las paredes están completamente desnudas excepto por una foto de Ol’ Dirty Bastard. Grabó la mayoría de las voces para el álbum solo en este tranquilo santuario. Some Rap Songs fue oficialmente su último proyecto con Columbia Records, porque quería “hacer cosas más arriesgadas”. “Descubrir cómo puedes ser radical desde dentro del sistema te rompe la cabeza”, dice. “Ahí es donde estoy realmente: en ese lugar frustrante. Y ese disco fue el mejor intento que logré”.

El disco fue un homenaje a sus raíces sudafricanas, al sonido negro del jazz y del hip hop, y a la experiencia de tratar de seguir viviendo después de un corazón roto, algo que escuchamos en canciones como Peanut. “La forma en que se mezcló, el maldito silbido, esa canción se siente como cuando la depresión te abraza”, dice. “Ese momento fue como comprometerse con ese dolor pero manteniendo la humanidad intacta al ser realmente honesto, llegando a un punto en el que no es una situación donde te hundes”.

Una de las cosas más curiosas sobre Ear es que su nueva música llega cuando menos te lo esperas. Similar a un Frank Ocean o a un Isaiah Rashad, actualiza su catálogo cada tres años en lugar de una vez cada 12 meses. Los entusiastas fans odian este patrón pues siempre quieren más, pero el artista nunca es lo suficientemente rápido para ellos. Este año, tras el lanzamiento de su álbum de 2018 Some Rap Songs, uno asumiría que otro largo descanso separaría su última oferta de la siguiente. Pero sorprendentemente, 11 meses después, el célebre rapero regresó con un EP de siete pistas y 15 minutos, FEET OF CLAY, una producción más relajada en donde dice menos, pero la brevedad de su sonido y estilo es encantadora.

En FEET OF CLAY, suena como un rapero grabando un álbum en el sótano, divagando en el micrófono. A Earl le mueve la pasión, pero no busca la perfección: su poesía no es tan potente y su sonido no es tan brillante o pulido, pero no por ello menos sincero, pues en estas canciones continúa con esa vibra de honestidad de la que Earl ha hecho su marca en el hip-hop.

En estos días, solo quiere ser positivo y tratar de que guiar a los demás con ese ejemplo. “Siento que estoy volviendo a los orígenes del rap, ¿sabes? Toda esa fusión de música negra. Siento como si hubiera un subconsciente que se aleja de lo que era este género. Estamos en medio de esta presidencia [de Trump], así que no sé si la gente todavía quiere hacer cosas como categorizar estos sonidos como post-raciales o lo que sea, pero estamos en un momento en el que las cosas están avanzando muy rápido, como si la próxima generación estuviera llegando. Ni siquiera me refiero a la música, me refiero a la generación. Y hay que trabajar para involucrara estos chicos en la cultura”.

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