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Perspectives

Macarena Sánchez, la futbolista argentina que pide que demanda a su club y su federación por la igualdad de género

Macarena Sánchez. Imagen: The Guardian
Words mor.bo

Pese a que en los últimos años el deporte femenino ha tenido un repunte importante alrededor del mundo, parece que al menos en Latinoamérica, sigue sumergido en el siglo 19 (por no decir más atrás): a finales del año pasado conocimos las lamentables declaraciones del presidente del equipo colombiano de fútbol Deportes Tolima, Gabriel Camargo, quien afirmó durante una entrevista que la liga femenina de fútbol de Colombia era un “caldo de cultivo del lesbianismo” y que en esta disciplina, las mujeres beben más alcohol que los hombres.

Ahora, una futbolista argentina, Macarena Sánchez, quiere cambiar la manera en la que mujeres como ella son vistas en su país: quiere que las jugadoras de fútbol sean consideradas profesionales. En 2012, Sánchez, de 27 años de edad, se mudó a Buenos Aires para unirse al equipo AUI Urquiza, que se convirtió en uno de los mejores equipos femeninos del país, el año pasado, venciendo a equipos como River Plate y Boca Juniors para obtener el título de la liga femenina femenina, asegurando la clasificación para la Copa Libertadores en el proceso.

Sin embargo, pese a ser una de las mejores jugadoras del equipo, el pasado 5 de enero recibió una llamada de su entrenador quien solo dijo que la estaban “dejando ir “debido a una “decisión relacionada con el fútbol”. La noticia de que ya no era bienvenida llegó a mitad de temporada, por lo que no pudo unirse a otro club. Después de consultar con su hermana, que es abogada, decidió presentar su queja buscando una compensación y la profesionalización del fútbol femenino.

“No es fácil ser la primera mujer en iniciar una acción legal contra la federación argentina de fútbol. Tengo que llevar una pesada carga, pero la meta colectiva ganó. Ganó porque quiero ver a muchas chicas en el futuro que puedan disfrutar siendo profesionales. Ese es mi sueño. Nuestros pares masculinos están en la tercera división, y es muy frustrante. Tienen mejores salarios, mejores condiciones y pueden vivir siendo futbolistas. Nosotras, desafortunadamente, no podemos. Tenemos mejores resultados, más campeonatos e incluso jugamos torneos internacionales, pero somos vistas como inferiores solo por ser mujeres”.

Su acción, dice ella, simplemente se trara de una cuestión de igualdad en el campo de juego. “Los clubes y la Federación Argentina de Fútbol no nos reconocen como trabajadores y nos niegan los derechos básicos como el salario, algo que los hombres reciben por jugar al fútbol y otras cosas y herramientas básicas que cualquier atleta de alto rendimiento necesita: lugares para entrenar, zapatos, cobertura médica y ropa, por nombrar algunos “. Según Sánchez, en Argentina, los derechos de las mujeres son constantemente violados, en el lugar de trabajo y en todas las áreas de la vida. “Nuestra sociedad sigue siendo retrógrada, misógina y machista”.

“Creo que los clubes no quieren que se nos reconozca como profesionales porque les molesta que una mujer pueda ocupar lugares que históricamente han sido ocupados por hombres. El pensamiento ‘machista’ de las personas que tienen poder es lo único que impide la profesionalización”.

Sin embargo, Sánchez ha recibido un fuerte apoyo de FIFPro, una organización internacional que representa a jugadores de fútbol profesionales de todo el mundo, quienes han dicho que es inaceptable que los clubes de fútbol y las federaciones nacionales de fútbol en América del Sur, o en cualquier otro lugar, traten a las jugadoras como ciudadanas de segunda clase con condiciones muy inferiores a las de los jugadores masculinos.

El apoyo que ha recibido Sánchez la ha sorprendido: “Recibí mucho apoyo de las jugadoras, de muchos equipos de todo el país, del movimiento feminista y de muchos grupos de trabajadoras. También ex futbolistas, artistas y políticos. Fue muy emocionante porque en estos casos es muy importante sentirse acompañado. No es fácil para una mujer reclamar sus derechos frente a entidades masculinas de poder. Es por eso que es esencial saber y sentir que no estoy sola”.

Sánchez está buscando una compensación por sus siete años como jugadora en el club, pero afirma que no solo se trata de dinero. “La mayor compensación para mí sería hacer que mi reclamo sea escuchado y que las mujeres sean reconocidas como futbolistas profesionales. En el caso de tener una compensación económica, seguramente daré parte de ese dinero para el desarrollo del fútbol femenino en Argentina”.

Esperamos que Sánchez, al igual que muchas otras jugadoras en toda Latinoamérica, sean reconocidas como profesionales y que ninguna otra jugadora tenga que pasar por situaciones de discriminación en el fútbol o en cualquier otro deporte.

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