CLOSE
Follow 🔥
Coronavirus
¡Espera un poco!
Read and listen
Ayy, close that door, we blowin' smoke
Music

Lollapalooza Chile 2019 — Day 2: No llueve, pero gotea

Foto: MOR.BO / Erika Medina Silva
Words mor.bo

La segunda jornada del festival estuvo marcada por una leve llovizna que se resistía a caer con toda su fuerza, por suerte. En lo musical distintos géneros convergieron: el trap de Gianluca y Post Malone, el neoperreo de Tomasa del Real y el indie de Portugal. The Man brillaron. Sin embargo, nuevamente se presentaron problemas técnicos y de organización que empañaron el festival: Bad Gyal tuvo inconvenientes con el sonido en el escenario del Movistar Arena y ni hablar del desastre de Paloma Mami en el Lotus Stage, que claramente le quedó chico.

Gianluca: Tranquila mamá que a mí me va a ir bien

Por Catalina García

Publicidad

Uno de los show made in Chile más esperados fue el del sanmiguelino Gianluca. La cita era a las 13:45 puntual en el Lotus Stage. Allí llegaron todos. Las redes sociales adelantaban dos importantes sorpresas: Princesa Alba y Pablo Chill-e se subirían al escenario.

Moviéndose entre su principio y su ahora, el repertorio rebalsó en hits. Summer Love y el coqueteo con Princesa Alba generaron gritos -y un montón de stories en Instagram-, mientras que Sismo” levantó a toda la shishigang presente en el Lollapalooza. 

Por supuesto que todo terminó con Siempre triste”, canción que a estas alturas es un himno. Sin duda, Gianluca salió airoso del festival. Tiene una fanaticada consagrada, que lo sigue a donde sea. Esperemos que más adelante todo se vuelva a repetir.

Foto: MOR.BO / Valentina Palavecino

Kamasi Washington: Expresión al máximo 

Por José Frías

Si me preguntan por los mejores shows del Lollapalooza 2019 a nivel instrumental, seguramente el de Kamasi Washington se posicionará dentro del top. El saxofonista estadounidense hizo gala junto a su banda de siete músicos, mezclando jazz, funk, psicodelia y hip hop de manera orgánica e hipnotizante.

Con un acotado setlist de cinco canciones, Kamasi desplegó todo su virtuosismo en canciones como “Street Fighter Mas” y “Truth”, demostrando su inmensa trayectoria, la misma que lo ha llevado a trabajar con reconocidos artistas de la talla de Lauryn Hill, Herbie Hancock y Kendrick Lamar. 

El público presente no dudó en interactuar con aplausos, puños al aire y uno que otro baile exótico en canciones como Fists Of Fury, perteneciente a su último álbum Heaven and Earth (2018), que cerró como broche de oro bajo las primeras gotas de lluvia de la tarde. Más que una experiencia auditiva, un viaje sensorial. 

Foto: MOR.BO / Lukas Cruzat
Foto: MOR.BO / Lukas Cruzat
Foto: MOR.BO / Lukas Cruzat

Bad Gyal: Perreo en deuda 

Por Catalina García

El show de la más pegá de España fue una sucesión de problemas con el sonido. Las expectativas estaban altas: es la reina del dancehall y una de las exponentes más destacadas del trap. 

El perreo fue intermitente. Bad Gyal entraba y salía del escenario constantemente. El Perry Stage no le hizo justicia. Es una locación destinada para los DJ’s, por lo que la artista tuvo un espacio reducido para lucir sus pasos de baile. Pero ese no fue el gran problema. 

Pese a los inconvenientes, la cantante hizo todo lo posible para completar el show, mientras atrás del escenario todo estaba en llamas. Yo sigo igual, Más Raro e Internationally llamaron a moverse hasta el piso. 

Intentando compensar  el más rato, Bad Gyal presentó una canción que está próxima a estrenarse: Santa María. El público la recibió bien y por fin pudo verse cómoda a la española. De seguro la artista tuvo su revancha ese mismo día en el Club Subterráneo. O eso esperamos. 

Foto: MOR.BO / Erika Medina Silva
Foto: MOR.BO / Erika Medina Silva

Tomasa del Real: La fiesta de Chile

Por Homero Ramírez

De un computador en Iquique a radicarse en Los Angeles. Y, ahora, de Lolla Chile al Coachella mismo. Tomasa del Real hizo olvidar el atisbo de lluvia con su neoperreo de exportación. Y en su show, de exactos 50 minutos, todas las piezas juegan un rol protagónico: la DJ canta la primera canción, hay tres colaboraciones, se junta la escena en la tarima y la bailarina principal, que jamás abandonó el movimiento, deja su sello vocal en uno de los cortos del desenlace. La que lleva la batuta, claro, es la iquiqueña que rompe fronteras y que golea en actitud.

Barre con el pelo, Y dime, Braty Puty, Sirena, Préndelo (con Ceaese), Perra Sátira (con Jamez Manuel), La Vampira, Tu Señora y Perra del Futuro componen el setlist base, que agrega un par de estrenos de su todavía no lanzado Bailoteo Neoperreo, pensado en el megafestival de Indio, California en abril.

No es ni la hora de almuerzo todavía y la audiencia está rendida al espectáculo, que recorre el reggaetón con letras alusivas al sexo duro, al consumo de drogas y al derroche. Entre las citas de la instancia, se escucha un “dame duro hasta que no pueda caminar” y un “mi culo es tu destino”, a la vez que se suceden las performances del cuerpo de baile, a la larga los que mantienen los ánimos a la altura del cielo y los pasos -hasta abajo- intactos, más representaciones digitales de mujeres moviéndose al ritmo del beat en un loop, de esos videos-virus que te aparecen cuando abres, por ejemplo, un streaming no oficial.

La bellaca del año se estrenó ante un público masivo de su país natal y lo hizo fundiendo todas esas barreras que denotan que el espacio de la mujer en el estilo es secundario. Como para tomar nota y sentenciar que un capítulo más de la historia de la música urbana y latina lo escribió la Tomasa.

Foto: MOR.BO / Erika Medina Silva

A.Chal: Derribando fronteras 

Por José Frías

A eso de las 16:00 horas, en la Aldea Verde —probablemente el escenario más alejado dentro del parque—, un reducido pero leal público se reunió para presenciar el show de Alejandro Chal, mejor conocido como A. CHAL. 

El trapero de origen peruano entró a escena vestido con un poncho andino junto a sus tres músicos quienes usaban máscaras de diablo en una interesante propuesta que mezcla la cultura urbana con sus raíces étnicas. 

Con gran energía y desplante A. CHAL fue soltando cada una de sus canciones, dando énfasis a su más reciente EP EXOTIGAZ (2018), sin dejar fuera nuevos clásicos como DÉJALO yDancin. Trap pegado, beats lentos y sintetizadores siniestros muy al estilo norteamericano, acompañado de una banda (guitarra, batería y teclados) que le aportaba ese punch necesario para reventar el lugar a saltos.

Foto: MOR.BO / Valentina Palavecino
Foto: MOR.BO / Valentina Palavecino

Portugal. The Man: Esto es música en vivo

Por Homero Ramírez

Están tan descontentos los Portugal. The Man que aprovechan su tribuna para contárselo al mundo. Lollapalooza cuenta con una transmisión en vivo y todos los que lo disfrutaron, en vivo o por la tele, se pudo enterar que los de Alaska sienten, primero, un compromiso social. En la pantalla principal se proyectaron frases alusivas a la contingencia justo después de que Beavis and Butt-Head (¡sí!) presentaron a los músicos y estos mezclaran a Metallica con Pink Floyd y “Purple Yellow Red and Blue”.

Le señalaron al Estado chileno que el agua no debe ser de privados, manifestaron su apoyo a los pueblos originarios, pidieron justicia por Camilo Catrillanca, aseguraron que no todos somos Chadwick, expusieron que “mi cuerpo, mi decisión” y, en la lógica de agudizar sus posturas, plantearon que su música no resiste arreglos computacionales y se sostiene desde lo convencional de un par de guitarras, un bajo, el teclado y la batería, algo que se ve cada vez menos en la era del playback, las pistas pre-grabadas y las mezclas electrónicas. 

Acá, en el VTR Stage, hay una sinfonía y cada cierre de tema trae sorpresas, como un coro extra o un snippet de Children of the Revolution de T. Rex) tras Creep in a T-Shirt, de Gimme Shelter (de The Rolling Stones) luego de Atomic Man, o de A Kilo Ghostface Killah-, The Home -clásico propio-, I Want You (She’s So Heavy)The Beatles– en medio de All Your Light (Times Like These), el único dulce reservado para el regocijo de los que saben de la existencia de ocho discos de estudio.

Es la fiesta del indie-rock-experimental-sicodélico y Chile está invitado por segunda vez. Es Portugal. The Man retornando al país exactos cinco años después, aún con el Evil Friends como su argumento de más peso (¡Modern Jesus sonó a tope!), y amalgamado por el par de éxitos que les trajeron consigo el reconocimiento mundial. Feel It Still suma 219 millones de reproducciones en los dos años que lleva en YouTube -fue la elegida para el cierre- y Live In The Moment otros 21, superando a cualquiera de sus publicaciones previas.

Las nubes le sentaron cómodo a un show en el que se merece un punto aparte especial Eric Howk, el guitarrista que hace diez años cayó casi cuatro metros, sobre el concreto, y quedó parapléjico al romperse tres vértebras que le significaron un severo daño en la médula espinal. Para Howk tocar era imposible, hacer una carrera menos. Y ya lleva cuatro años, con John Gourley, dios de los falsettos, y Zachary Scott Carothers, el bajista eterno, demostrando ser una estrella de rock en propiedad de sus seis cuerdas.

Kyle O’Quin y Jason Sechrist completaron el equipo y si bien se extrañaron eternos de la talla de So American, People Say o The Sun, y a Zoe Manville, con los Lords of Portland quedó la sensación de que en el escenario del Banco de Chile tuvo lugar la o una de las ejecuciones más pulcras de toda la experiencia.

Foto: MOR.BO / Lukas Cruzat
Foto: MOR.BO / Lukas Cruzat

Alemán: Pariente del ruido

Por mor.bo

El Lotus Stage no era un escenario compatible con saltos y euforia. El polvo levantado nublaba la vista. Y lo poco que era posible ver era una figura inquieta sobre el escenario, la misma que generó un ambiente trap en el lugar. 

Alemán fue uno de esos shows under, de esos que sabes que están pero prefieres obviar. Y, sin duda, quienes se aventuraron a asistir se fueron satisfechos. 

Foto: MOR.BO / Lukas Cruzat

Bring Me the Horizon: Lloremos, pero todos juntos

Por Homero Ramírez

Hace nueve años, con las tribus urbanas marcando pauta, Bring Me the Horizon debutó en Chile, en el Teatro Caupolicán. Nueve años después, ninguna de las canciones que coreó Santiago esa noche de octubre sonó en el Lollapalooza. Es que no fueron en vano y, en ese lapso, BMTH pasó de tocar deathcore de nicho a recorrer todos los rincones del rock, lo que les canjeó presentaciones -con DVD incluido- en Wembley y el Royal Albert Hall. 

Desaparecieron del set los himnos pokemones del Count Your Blessings y del Suicide Season, pero la masa de fanáticos de Oliver Sykes y los suyos se hizo sentir: corearon cada una de las piezas pertenecientes a sus últimos tres discos que fueron escogidas, vibraron en circle pits, saltaron con descontrol y varios debieron abandonar la cancha por delante debido al agobio y la emoción acumulada. Por lo mismo, a un costado del acceso a la barricada se fueron acumulando menores que o se desmayaron o colapsaron por la presión de quienes abogaban por avanzar lo más posible.

La comunión banda – público fue inmediata. Happy Song, Follow You y Can You Feel My Heart resaltaron en una hora que puede definirse como un verdadero karaoke donde las cuerdas y la percusión encuentran su eje en los teclados, como en Nihilist Blues, en la que las secuencias lucen más electrónicas y, por ende, el salto pasa a ser baile. Oli, histriónico, allí se revuelca en el piso y vuelve en sí para exigir más entrega de su contraparte. La que nunca faltó. La que cantó con su frontman todavía más fuerte cuando este bajó y se fusionó con todos en Drown, el momento de más pasión. Potencia, prestancia y manejo de masas.

Oli no se volvió loco. Es que claro, en febrero había sufrido por sus cuerdas vocales, pero el hecho estuvo lejos de tomarse la agenda y empañar un testimonio imborrable. La tercera cita de Bring Me the Horizon con sus fans chilenos en el piso en la parte final de Throne, justo antes de un salto definitivo para dejar un poco de lado la lírica de la desesperanza para añorar por un futuro mejor: “Every wound will shape me / every scar will build my throne”.

Foto: MOR.BO / Valentina Palavecino
Foto: MOR.BO / Valentina Palavecino

Paloma Mami: Prepárense que esto recién comenzó

Por Catalina García

Lotus Stage quedó chico ante una multitud que se aglutinaba para ver a Paloma Mami. Eran tantos que muchos quedaron fuera y tuvieron que conformarse con disfrutar de su música desde lejos. En tanto, en la primera fila se les pedía reiteradamente mantener espacio. Incluso Paloma -algo nerviosa- tuvo que hacer un llamado a “perrear con respeto”. 

“Don’t talk about me” dio el vamos a un show que se sabía tendría todo el repertorio de la artista. En Not Steady, Paloma pudo dar cuenta del impacto que ha tenido su música. El público coreó la canción casi al unísono, y la expresión de nuestra Spanish mami ante esa masa que la ovacionaba lo decía todo.

Fingías fue el desafío. La voz temblorosa de Paloma Castillo evidenciaba cierta inquietud en ella. De seguro no esperaba este impacto. Siempre segura de sí misma, la artista pudo sortear su nerviosismo perreando tal como lo sabe hacer.

Con el single que la llevó al éxito internacional, Paloma cerró su show con No te enamores. Sorpresivamente se subió al escenario DJ Luian, productor de la canción. Su presencia, sin embargo, no fue aporte absoluto a la presentación. Un conchetumadre de Paloma tras olvidar la letra de la canción generó risas y empatía con el público. 

Lo de esta cantante es un caso único. Fue el show más corto de la historia del festival. Cuatro canciones le bastaron para conquistar al público de Lollapalooza. De seguro esta no será la primera vez que la veremos en este evento. 

Foto: MOR.BO / Valentina Palavecino
Foto: MOR.BO / Valentina Palavecino

Years & Years: El movimiento genera calor 

Por Catalina García

No suena descabellado decir que Years & Years es un sonido transversal. Lo disfrutan jóvenes, adultos y niños, sin necesariamente ser fans de su música. El pride es un concepto muy visible dentro de sus shows. Colores fuertes y bailes desinhibidos imperaron durante su presentación e hicieron olvidar el frío que marcó la jornada. El movimiento colectivo sirvió de abrigo para quienes vinieron pensando en el mismo calor que pegó el viernes. Desire y King no podían faltar. Palo Santo, tampoco. Sus seguidores y no tan seguidores la corearon a gritos. 

La elección del escenario en este caso fue acertada. El Banco de Chile Stage junto con el VTR Stage son los más grandes del festival. El público que asistió gran parte del lado izquierdo del Parque O’higgins. Y aún así había espacio suficiente para bailar a como dé lugar. Si bien no fue uno de los puntos más altos de este pasado sábado, la banda supo convocar a los no convencidos e invitarlos a ser parte de su show. 

Foto: MOR.BO / Erika Medina Silva
Foto: MOR.BO / Erika Medina Silva

Interpol: “Gracias, eso es todo”  

Por José Frías

Un público dual se conglomeró durante la tarde en el VTR Stage. Por una parte, estaban aquellos —en su mayoría adolescentes— que querían guardar el mejor puesto para poder ver a Twenty One Pilots, cuyos pañuelos amarillos los delataron. Por otro lado, estaban quienes iban a presenciar el show del trío neoyorkino Interpol en su cuarta visita por el país. Probablemente la más desganada de todas.

Casi puntuales echaron andar la máquina con C’mere de forma mesurada dando paso a If You Really Love Nothing, éxito instantáneo de su última placa Marauder (2018). Así en adelante fue un pinponeo de temas tratando de abarcar la mayor parte de su discografía. No fue hasta Say Hello To Heaven que se volvieron a calentar los ánimos.

Con una puesta en escena sobria, a su vez sofisticada, un tanto oscura y enigmática —como de costumbre— Paul Banks y compañía hicieron lo que hacen mejor, pero sin dar lo mejor de sí. Ya pasada la mitad del show comenzaron a bombardear con clásicos de la era 2000’ tales como Evil y Rest My Chemistry, esas no podían fallar.

Llegando al final y como golpe para despabilar soltaron la cruda y filosa The Rover, que pese a ser “nueva” se escuchó entre las voces de la gente. Para terminar, Slow Hands y Roland como regalo para los más fanáticos. “Gracias, eso es todo”, dijo Banks retirándose rápidamente lanzando un beso al aire.

En términos musicales no hay nada que reprochar, sabemos que una banda como Interpol conoce sus canciones al revés y al derecho. Algunos dirán que es parte de su faceta post-punk todo este hermetismo, sin embargo era una constante que parecía ir en aumento que nunca subió. No solo se requiere técnica, a veces se agradece la pasión y esa nunca llegó.  

Foto: MOR.BO / Lukas Cruzat
Foto: MOR.BO / Lukas Cruzat

Post Malone: Dueño del mundo 

Por José Frías

Bajo una espesa capa de humo, pintada por las luces de tonos rosados y celestes aparece el trapero de los tatuajes en la cara: Post Malone, haciendo un doble debut, su primer show en Chile y la primera vez en tocar Zack and Codeine en vivo, desatando la euforia y el desenfreno de miles de asistentes que se encontraban pegados al Banco de Chile Stage. 

Vestido de pantalón y camisa naranja con unos tigres bordados el cantante de solo 23 años se apoderó del escenario como un magnate, haciendo realmente lo que quería y cuando quería. Desde prender un cigarrillo y beber su vaso rojo con quién sabe qué, hasta emocionar, sacudir y estremecer a la audiencia que gozaba con cada pulso de sus beats. 

El primer momento de absoluto éxtasis llegó con la sufrida Better Now que hizo eco en un multitudinario coro que ponía los pelos de punta. Más adelante Malone se daba el lujo de presentar su último single Wow, seguido de Psycho, ambas provocando una bulla simultánea. Pese a ser uno de los últimos shows de la segunda jornada se sentía la energía de sobra.

Ya para cerrar su presentación soltó lo mejor de su setlist con Rockstar y Congratulations, una combinación explosiva y altamente adictiva que tenía a todo el mundo saltando y moviendo los brazos como unos malditos traperos, mientras ahí se encontraba él presenciando su triunfo. Tenía al público justo donde  los quería e iba por más, y tal cual estrella de rock reventó una guitarra acústica contra el piso y dijo: “hagan lo que quieran”. 

Al finalizar, entre una ola de aplausos, expresó: “Thank you for making my dream a reality. I fucking love you!”. Gracias a ti, Malone, por el espectáculo de la vida. 

Foto: MOR.BO / Erika Medina Silva

Twenty One Pilots: Billones

Por Homero Ramírez

Trench es el híbrido perfecto para Twenty One Pilots. Se prepara con un cuarto de rock, otro de hip-hop, el tercer ingrediente es el pop y la electrónica es la cuarta pata de la mesa porque a la voz de Tyler Joseph y la batería de Joshua Dun está acompañada, en todo momento, del sintetizador de fondo y/o los teclados que realzan el lapso instrumental de cada canción.

Aclamado por la crítica, el quinto larga duración de los miembros de Fueled by Ramen -el sello de Panic! at the Disco, Paramore y All Time Low– es el complemento ideal para los billones de oyentes del Blurryface, con Stressed Out como bomba, y de Heathens, original de Suicide Squad

Los Twenty One Pilots ganaron esa carrera maratónica a la cima que en una década les permite apoderarse del espectáculo por completo, y resiste solos de batería y piano, un ‘duelo’ a dos percusiones, a Dun tocando en una más pequeña -sobre el público que lo sostenía- con un “ole, ole, ole” de fondo, a Joseph surfeando por el público y en el término subiendo por las escaleras de la mesa de sonido. Al igual que en 2016, Trees, con la multitud de las gargantas desgarradas, fue el último destello de lo que hoy cierra los grandes festivales. La explanada se vació y atrás repicó Iris de Goo Goo Dolls.

Las gotas cayeron, pero no lograron desestabilizar al festival. Muy por el contrario, sumaron un hermoso paisaje-anécdota en el segundo día de Lollapalooza Chile 2019. Aún queda una jornada más y pese a que hay cansancio, dolor de piernas y mucho sueño, también hay ganas de seguir escuchando música. Siempre.

Foto: MOR.BO / Lukas Cruzat
Foto: MOR.BO / Lukas Cruzat

Apoya el periodismo abierto e independiente de MOR.BO. El 2021 ha sido un año de serios desafíos y dificultades. Puedes ayudar a mantener nuestros informes de alto impacto realizando una compra en nuestra MOR.BO Contemporary Store que cuenta con objetos de edición limitada.

Despues de leer, ¿qué te pareció?

  • 2
    Me gustó
  • 1
    Me prendió
  • 1
    Lo amé
  • Me deprime
  • WTF!
  • Me confunde
   wait! cargando más contenido   wait! cargando más contenido   wait! cargando más contenido   wait! cargando más contenido   wait! cargando más contenido   wait! cargando más contenido   wait! cargando más contenido   wait! cargando más contenido   wait! cargando más contenido   wait! cargando más contenido   wait! cargando más contenido   wait! cargando más contenido   wait! cargando más contenido   wait! cargando más contenido   wait! cargando más contenido   wait! cargando más contenido

Utilizamos cookies propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia y servicio. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso.

Aceptar
NIGHT MODE DAY MODE