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Ayy, close that door, we blowin' smoke
Music

Lollapalooza Chile 2019 — Day 1: El universo que permitió que pasado y futuro convivan como uno solo

Foto: MOR.BO / Valentina Palavecino
Words mor.bo

Arrancó el festival de música más masivo de Chile con señales decidoras que le dan vida al primer tercio del cartel: piezas locales que se abren paso para convencer a masas, calados que supeditan el análisis desde su historial y bombas del momento que bajan a Latinoamérica a expandir sus límites y encontrarse con una conexión fiel. Quien sufrió por el sonido lo remendó a tiempo y el atraso del desenlace no hizo más que hacer subir tanto la ansiedad como el aplauso por Kendrick Lamar, el de más renombre en el Parque O’Higgins, que encendió sus luces con la firma cruda de Frank’s White Canvas y la sensibilidad en la invitación sintetizada de LANY. El tiempo se detuvo por once horas y ofreció una cuidadosa selección que llamó a recordar y a entusiasmarse por lo que viene.

Playa Gótica: Despertar con energía

Por Homero Ramírez

Fanny Leona lideró a los autores de Amigurumi (2017) en el amanecer de la edición 9 de Lollapalooza Chile. Lo hizo desde la fuerza de una voz femenina implacable y desde lo atronador de un sonido noise que retumbó por los alrededores del Acer Stage.

En 45 minutos de presentación, Leona y los suyos adelantaron que el festival traería consigo energía y, de paso, comenzaría a agotar la de sus asistentes. El show de Playa Gótica se llevó los primeros aplausos en Reptil, no gentil, y tras Foerte, interpretada codo a codo con Gepe, mismo que duplicó la percusión de Vacaciones. En el outro, extendido, León caminó por el pasillo que separa la cancha y da a la mesa de sonido, y exigió su voz al punto de disparar guturales que hicieron vibrar el piso de tierra.

No por nada los santiaguinos se posicionaron en la Rolling Stone, o fueron nominaron a dos Premios Pulsar. “Tocan bien, conchetumadre (sic)”, fue la reacción instantánea de Fanny cuando Cristóbal Loader (bajo), Pipa Ugarte (batería), Charly Fariña (guitarra) y el propio Gepe apagaban el fuego con un closer instrumental.

Foto: MOR.BO / Valentina Palavecino
Foto: MOR.BO / Valentina Palavecino

Kidd Keo: Esto debe arder 

Por Catalina García

“Yo soy el uno”, repite una y otra vez Kidd Keo con algo de sudor en la frente. Tiene una multitud frente a él. La cancha del Movistar está repleta. A los costados, los menos. Todos saltaron y movieron sus manos de arriba a abajo y viceversa, emulando el ya conocido gesto de trap. 

El mapping complementa y absorbe. Los colores elegidos por el artista fueron rojo y negro. Los nombres de los temas iban pasando con un par de animaciones que captaron la atención de los asistentes. 

“Esta es mi vida, y al que no le guste la puerta está ahí”, dijo desafiante. Con una directa invitación a sus haters a irse y a sus fans a quedarse en el Perry Stage, Lo que siguió después fue hit tras hit, hasta terminar en Dracukeo.

Lo de este español es un sonido caliente. Saca chispa. Resulta perfecto para iniciar una jornada que requería de un buen precalentamiento para sobrevivir hasta el cierre a cargo de Kendrick Lamar. Logró cautivar a quienes llegaron temprano al festival y decidieron dejarse querer por los bandas y artistas que dieron inicio al primero de los tres días de Lollapalooza. 

Foto: MOR.BO / Valentina Palavecino
Foto: MOR.BO / Valentina Palavecino
Foto: MOR.BO / Valentina Palavecino
Foto: MOR.BO / Valentina Palavecino

DrefQuila: Reventando escena

Por José Frías 

Sin duda, DrefQuila se ha convertido en uno de los nombres que más suena actualmente dentro de la camada del trap nacional. El joven coquimbano de solo 20 años debutó en el Lotus Stage del Lollapalooza, demostrando que el escenario le quedó chico.

Miles de jóvenes se conglomeraron bajo el intenso calor de las dos de la tarde para elevar la figura del MC, que con gran magnetismo contagió de energía al público con canciones como Ella Busca y MVP, esta última con la colaboración de EasyKid. Entre bullas y aplausos, recorriendo la tarima de lado a lado, Dref kun no soltó las riendas del show en ningún momento. Estar estático no era opción.

A medida que avanzaba el espectáculo, llegaban sus nuevos clásicos de la mano de Sin Culpa y Exhibicionista, perteneciente a su último álbum AQUA (2018), para finalmente desatar todo el power con su célebre disco de platino: A Fuego y Dámelo, junto a Ceaese, fueron coreadas simultáneamente por la masa de gente. “Quiero que mañana los diarios digan que Drefquila reventó el fucking Lolla”. Tranquilo, lo lograste y con creces. 

Foto: MOR.BO / Valentina Palavecino
Foto: MOR.BO / Lukas Cruzat
Foto: MOR.BO / Valentina Palavecino
Foto: MOR.BO / Lukas Cruzat

Clairo: Energía pop en slow tempo 

Por Catalina García

Antes de la hora pactada, un grupo significante de fans se aglutinaron en el Acer Stage. Glitter y pelos de colores eran observables a primera vista. Todos esperaban a Clairo

Con 20 años y un EP, la joven estadounidense ha dado la vuelta al mundo. Estuvo en Brasil el año pasado, presentándose en un show íntimo, pero recién este 2019 se dará una vuelta más larga por Latinoamérica. Esta es su primera presentación en nuestro país. 

B.O.M.D marcó la partida. A eso, la siguieron Flaming Hot Cheetos, Get With U y Bubble Gum. También hubo espacio para repasar colaboraciones. Una de las más conocidas es la que hizo con CucoDrown-, que junto a Better fueron los puntos bailables de un show lleno de energía pop en slow tempo

El día anterior a su presentación, sus fans la esperaron afuera del hotel donde hospedaba. Allí, ocurrió una de esas historias que no se cuentan dos veces: una chica con un saxofón apareció entre la gente e interpretó una de las canciones de la artista. Clairo, soprendida, posteó una story en su Instagram con un “Someday I’ll find you saxophone girl” de descripción. Y la encontró.

La presentación contó entonces con una invitada. La fan chilena que había visto tocar el saxofón, tocó Pretty Girl junto a la banda. Así concluyó el debut de una de las artistas más promisorias de esta generación. 

Foto: MOR.BO / Erika Medina Silva
Foto: MOR.BO / Erika Medina Silva
Foto: MOR.BO / Erika Medina Silva
Foto: MOR.BO / Erika Medina Silva

Snow Patrol: Abrazar el pasado 

Por José Frías

Siete años tuvieron que pasar para que Snow Patrol volviera a pisar nuestro país. El quinteto de norirlandeses y escoceses liderado por Gary Lightbody (voz) en compañía de Paul Wilson (bajo), Jonny Quinn (batería), Nathan Connolly (guitarra y voces) y Tom Simpson (teclado) conformaron una de las bandas de rock alternativo más importantes de inicios de los 2000. Y en el VTR Stage demostraron el porqué.

Cinco de la tarde comenzaron puntuales su show repasando sus mayores himnos junto con algunas canciones de su más reciente trabajo de estudio Wildness (2018). Riffs estridentes y pegados, más un ambiente luminoso e hipnótico —a ratos aletargado—, hicieron de su presentación un viaje por la nostalgia que llegó a su peak con la interpretación de clásicos como Run, Open Your Eyes y la esperada Chasing Cars, en donde la gente inmortalizó una bella postal de sus celulares en el aire. Emocionante.

La banda se mostró agradecida de volver, compenetrados en todo momento con su audiencia, casi como si fueran los dueños de casa, tanto así que Gary aprovechó de sacarse los zapatos para tocar. Casi una hora exacta de concierto, que claramente dejó con gusto a poco a los más fanáticos, pero que los hizo vivir un flashback de absoluta calidez que quedará registrado en sus memorias. 

Foto: MOR.BO / Erika Medina Silva
Foto: MOR.BO / Erika Medina Silva
Foto: MOR.BO / Erika Medina Silva

Greta Van Fleet: La Sub 20 más consagrada

Por Homero Ramírez

Al recordar las guitarras del viernes de Lollapalooza es imperioso hablar de la sesión de hard rock que le regaló Greta Van Fleet a todo Chile. La tríada Kiszka -John canta, Jake toca la primera guitarra y Sam el bajo- más Danny Wagner fueron los primeros del día inicial en repletar un escenario principal y con su juventud y ganas convencieron a fanáticos y curiosos.

En sesenta minutos, los ganadores del Grammy mezclaron sus exitosas piezas de su EP debut, Black Smoke Rising, con las de su recientemente estrenado Anthem of the Peaceful Army, el esperado primer álbum de estudio que no puso de acuerdo a la crítica pero sí mantuvo a sus singles en lo más alto de los charts estadounidenses.

Que son los nuevos Led Zeppelin, que el rock progresivo a la fecha celebra a Greta como su principal referencia y su exponente de mayor proyección, que en escena parece una banda consagrada y que los jams no tienen nada que envidiarle a los meganúmeros de estadios. O que Highway Tune la esperaban casi todos los presentes. O, incluso, que Safari Song desató la algarabía y Edge of Darkness”el delirio, a la par del disfrute que generaba John, la ‘reencarnación’ de Robert Plant. Cuando un exponente en potencia se entrega a plenitud sobran las máximas.

Foto: MOR.BO / Lukas Cruzat
Foto: MOR.BO / Lukas Cruzat
Foto: MOR.BO / Lukas Cruzat
Foto: MOR.BO / Lukas Cruzat

Jorja Smith: Un espiral envolvente 

Por Catalina García

A la hora de Jorja Smith el sol ya no estorbaba. Al contrario: complementaba. Ayudó a crear ambiente, tanto en el escenario como en el público que la esperaba en los alrededores del Acer Stage. 

Puntual -o casi-, unos gritos provenientes de las primeras filas comenzaron a resonar. La inconfundible figura de Jorja era proyectada en las pantallas laterales. Sin bailarines, solo ella y sus músicos se hicieron paso en el escenario. 

La londinense sabía bien a lo que veníamos: queríamos corear todo su álbum Lost & Found, el mismo que hoy la tiene próxima a realizar un tour junto a Kali Uchis. Canciones como Teenage Fantasy y Blue Lights sí fueron parte del repertorio. Algo nerviosa, la artista olvidó la letra de una de sus canciones. Sin embargo, una alta convocatoria la respaldó. Aplausos y gritos la alentaron a seguir.

Jorja Smith es un sonido envolvente que te sumerge en un espiral melancólico. Una voz que te relaja y se vuelve adictiva. Sin duda, fue uno de los shows que más expectativas generó. Y las cumplió todas.

Foto: MOR.BO / Valentina Palavecino
Foto: MOR.BO / Valentina Palavecino
Foto: MOR.BO / Valentina Palavecino
Foto: MOR.BO / Valentina Palavecino

Lenny Kravitz: Leyenda del rock 

Por José Frías

Minutos pasados de las 20:00 horas se alzó la figura de Lenny Kravitz sobre una tarima tocando el crudo riff de Fly Away para dar inicio a su presentación, e inmediatamente los asistentes notaron que había algo mal. Sonido intermitente y un leve chirrido que no permitió disfrutar la pieza en su totalidad, pero aún así decidieron continuar con Dig In, y las fallas continuaron.

“Vamos a parar por problemas técnicos”, dijo y se retiró del escenariopor más de 30 minutos en los cuales la incertidumbre y la inquietud se apoderaron de la audiencia. Cuando ya se empezaban a escuchar las primeras pifias, salieron sus músicos a tocar una especie de jam del guitarrista Craig Ross que daba clases de virtuosismo musical, para después volver a retomar el show completo con su cover de American Woman.

Pese al impasse, Lenny regresó al Banco de Chile Stage con la mejor energía posible, soltando éxito tras éxito como Get Up, Stand Up de The Wailers, Believe y la sensual It Ain’t Over ‘til It’s Over. Muy a su estilo, vestido con un gorro tipo rastafari, gafas de sol y su infaltable chaqueta de cuero, el músico demostró tener todavía vigente su faceta de rockstar. 

Eran músicos de primer nivel interpretando canciones inmortales, las cuales se vieron reducidas en el setlist dado el retraso, pero que hicieron vibrar el suelo y las cabezas presentes del Parque O’Higgins, sobre todo al final con la mítica Are You Gonna Go My Way como cierre perfecto. Finalmente, valió la pena la espera.

Foto: MOR.BO / Eduardo Ángel
Foto: MOR.BO / Eduardo Ángel

Kendrick Lamar: Volvió la épica

Por Homero Ramírez

Sobrevivir en las primeras filas de Kendrick Lamar tenía directa relación con saltar. O lo hacías o te hundías entre las piernas de los más entusiastas del día que abrió los fuegos de Lollapalooza en 2019. 

Es que la expectación crece cuando tienes a la mano a una de las figuras principales de la música del siglo y que, encima, se presentaba frente a una audiencia después de seis meses y medio. El destino trazó el itinerario del nacido en Compton y, en esa organización, Santiago de Chile resultó ser la sede de su regreso.

Fue la noche de Kung Fu Kenny. Aunque suene menos el To Pimp a Butterfly, King Kunta y Alright son dos postales de fuego de una velada con todavía más llamas que emergen desde la tarima, locación que cobija a un frontman único en su especie pero primero en el rap, especialista en rimas pero trascendental desde la escritura y con énfasis en la nostalgia.

En las pantallas lo acompañaron fragmentos de videos de ficción que realzan su actuación y lo que este ejercicio contiene: creatividad, humor y sorpresa sin excepción. Medio que el DAMN. del Pulitzer es el eje y el good kid, M.A.A.D City hace que los miembros del day one, como los identifica desde su sitial, recuerden ese porqué de lo que los ata al artista por una década.

Kendrick está de vuelta. Para que el noveno Lolla chileno comience a rubricar a sus estrellas en su olimpo histórico. All the Stars, una mitad de regalo y otra por el hype de Black Panther, más fuegos artificiales, coronaron -fue el rey, pese a que penaron los instrumentos- otra historia de épica.

Lollapalooza agotó piernas, enriqueció oídos igual de hambrientos que exigentes y confió en jóvenes que bien podrían configurarse como los headliners del futuro más cercano. De la renovación emergieron los nuevos estilos y en su vinculación con los consagrados el nacimiento del festival resultó ser un mar de ovaciones.

Foto: MOR.BO / Valentina Palavecino
Foto: MOR.BO / Lukas Cruzat
Foto: MOR.BO / Valentina Palavecino
Foto: MOR.BO / Lukas Cruzat

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