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Perspectives Photography

Lo que esconde el lugar más seco del mundo

Fotografía por Dano Mozó
Words Dano Mozó

En el lugar más seco del mundo existe un oasis. Es el oasis del río más largo de Chile, y a la vez uno de los menos caudalosos. Un tenaz caudal que ha sufrido en los últimos años la contaminación proveniente de la extracción minera. Un caudal que propiciaba el cultivo de alfalfa, maíz, otras verduras y camarón de río, y que sin embargo lo único que hoy provoca es que Quillagua, el enclave humano de este territorio, se encuentre en tal decadencia que la decreciente población apenas alcance el centenar de habitantes.

Fotografía por Dano Mozó

En el lugar más seco del mundo hay vestigios de la economía efímera. De cuando Chile era rico gracias al salitre y recibió la oportunista invasión de explotadores de habla inglesa que instalaron asentamientos amurallados de un extravagante recuerdo feudal, con sistema económico, clases sociales y todo. Una estación como Chacabuco, que tras la caída del “oro blanco” decayó facilitado por la rudeza del norte grande, y que durante la dictadura militar fue núcleo de atrocidades tan oscuras que ni siquiera las infinitas estrellas del cielo más limpio que encienden hasta galaxias pudieron iluminar. El aislamiento es tal, que caminando no se puede salir porque te devora la seca tierra tanto por su asfixiante calor como por las minas antipersonales que aún sobreviven a la época de represión, una triste analogía al terror de la leyenda del perro azabache de ojos rojos, vigilante de la veta más rica de oro.

Fotografía por Dano Mozó

En el lugar más seco del mundo, la heroica presencia de algarrobos y tamarugos permite la sombra, codiciada como el agua y la energía eléctrica que tienen que someterse a la innovación de algún creativo ingenioso para hacerla eficiente, quizá añorando antiguas tecnologías como la extinta actividad del tranque Sloman. La presencia aymara y atacameña nos confirma la cultura local. Los niños son pocos y acuden a una escuela multigrado donde se tienen que esperar entre ellos para ir avanzando juntos en contenidos de acuerdo a su edad. Pero hay esperanza en los jóvenes que están volviendo y quieren incentivar el turismo.

Y así como los jóvenes vuelven, los más ancianos no se van. Más ancianos que nosotros como habitantes contemporáneos, porque existe un tesoro cultural invaluable, el Museo Antropológico donde alojan momias que afortunadamente gracias a la extrema sequedad del desierto, logran tener un método natural de conservación preventiva tan eficaz que mantiene incluso la expresión de la cara y el olor a carne seca, y aquí están frente a nosotros para recordarnos que uno puede estar muerto para siempre.

Fotografía por Dano Mozó

En el lugar más seco del mundo se cruzaban los caminos precolombinos, la ruta del mar al altiplano y el camino del inca de norte a sur. Un potencial sistema demográfico que debido a la conquista hispana hoy es teoría y poesía, y que está evidenciado con dibujos pétreos de escala sobrehumana, los geoglifos, a los cuales les atribuyen tantos significados como creencias existen, siendo el más popular por su exquisito misterio, por supuesto, la comunicación con seres extraterrestres. Pero la hipótesis propia de nuestra líder sobre que esto era el marketing precolombino, justamente debido a este mismo cruce de caminos, se presenta como una epifanía que nos provoca entender la eterna e innata fascinación de la especie humana por la búsqueda del intercambio. Historias hay también sobre las grandes transformaciones del rocoso suelo que se hunde y deforma, que a pesar de su origen geológico regalan un pie forzado para las más grandes interpretaciones que nos hacen soñar con un mundo de titánicas batallas entre dinosaurios y lluvias de meteoritos aniquiladoras, porque la atmósfera del “cráter” era tan única que las mismas piedras tenían un agudo sonido metálico que deleitaba el oído seco de tanto inhóspito desierto.

Fotografía por Dano Mozó

En el lugar más seco del mundo hay líderes y esperanza. El profeta económico sueña con replantear la vocación del pueblo, convirtiéndola en un radiante centro turístico como el vecino y mundialmente famoso San Pedro. Quillagua Park lo bautizamos entre algunos, una posible aspiración a Las Vegas que ya tiene su primera piedra en un resort completamente equipado, incluso hasta con experiencias que no requieren ni siquiera de la realidad virtual para situarse en el presente.

Y en el lugar más seco del mundo, lo que sobra es arte, porque todo es inspiración y purísimo contexto; todo es oportunidad y respeto. Todo es medida. Todo es testimonio.

Fotografía por Dano Mozó

Fotografía por Dano Mozó

Fotografía por Dano Mozó

Fotografía por Dano Mozó

Fotografía por Dano Mozó

Fotografía por Dano Mozó

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