CLOSE
Follow 🔥
Mental Health
¡Espera un poco!
Read and listen
Ayy, close that door, we blowin' smoke
Perspectives

La transfobia, la homofobia y el racismo no son una opinión

Be kind to people. Fotografía: MOR.BO
Words Mirangie Alayon Reading 5 minutos

Parece que en estos días, es casi imposible leer una declaración irresponsable sin que haya una letanía de comentaristas que defiendan alguna idea homofóbica, transfóbica o racista que hablen de la libertad de expresión como un credo, y que todo el mundo tiene derecho a su opinión.

Y lo sentimos, pero decir “es que X tiene su propia opinión” es una frase sin sentido usada para cerrar, desviar y quitarle importancia a importantes conversaciones actuales. Hay una necesidad cada vez más imperiosa de que los grupos marginados sean reconocidos y protegidos de la discriminación, y la libertad de expresión no equivale al derecho inalienable de escupir discursos de odio sin consecuencias.

Publicidad

Sí, todo el mundo tiene derecho a la libertad de expresión, pero también tienes la opción de… no expresar tus horribles opiniones intolerantes. Puedes pensar lo que quieras, pero no te quejes cuando se lo digas al mundo y la gente se horrorice contigo. Para decirlo de forma sencilla: el odio y la ignorancia no son una opinión.

La transfobia, la homofobia, el racismo, la xenofobia… todos están basados en la intolerancia y la discriminación. La intolerancia no es una “opinión”. Es un sesgo o un prejuicio. La libertad de expresión no significa estar libre de críticas.

Si todos estos tópicos fueran solo “una diferencia de opinión”; entonces ser transfóbico, xenófobo, homofóbico o racista sería personal. Sería el equivalente a que algunas religiones se abstuvieran de cosas como el alcohol, o que no le pusieras piña a tu pizza. Una opinión personal es algo que nunca esperas que otros sigan igual que tú. Puedes ver la pizza hawaiana como algo malo, pero respetas la autonomía de otra persona para tomar decisiones sobre sus vidas por sí mismos.

Sin embargo, por lo general, la “opinión” de las personas que discriminan buscan activamente controlar las elecciones y experiencias de los demás simplemente porque son diferentes a ellos. Siempre buscan alguna excusa para justificarlo: afectan a la unidad de la familia, no son normales, lo dice la biblia, etcétera. Nunca se trata de vivir y dejar vivir a los demás: hay un proselitismo inherente buscando proliferar el discurso de odio, dándole tintes académicos (solo busquen la palabra eugenesia) y religiosos como razones poderosas para buscar más adeptos.

Publicidad

Estas posiciones literalmente afectan a estas minorías que tanto desean oprimir. Y no estamos hablando de que hieran sus sentimientos y los haga sentir mal. No, no se trata de estar ofendidos. Importa una mierda la ofensa; lo realmente importante aquí es que ciertas personas piensan que la vida y los derechos básicos de otras es cuestión de opinión. En pleno siglo 21 todavía hay personas que piensan que ser gay es un “estilo de vida”, como usar el cabello largo o no; como si la disforia de género fuese una elección; como si el color de piel fuese una escala Pantone que te da más o menos valor como ser humano.

Hoy en el siglo 21 aún se debate si el derecho de una persona trans a tener una vida tranquila debe ser decidido por el resto de la sociedad; si personas homosexuales merecen estar en el seguro de vida o en las herencias de sus parejas simplemente por ser del mismo sexo; si merecen no ser asesinados en medio de la calle por su identidad de género. Acá no se discuten visiones políticas; estamos hablando de vidas.

Publicidad

El discurso de odio y la incitación al odio normalizan la discriminación: hacen que personas violentas se sientan con el derecho de insultar, maltratar, golpear, herir y hasta matar a todas las personas diferentes a ellos, porque es su derecho. Esto es un peligro. Porque hay políticos alrededor del mundo esperando normalizar el odio para hacerlo ley; porque la intolerancia y la discriminación que se esconden detrás de estas “opiniones” niega a determinados grupos de personas la igualdad humana, creando una jerarquía de valor humano; porque cada día la empatía va muriendo en una larga agonía a causa de “diferentes opiniones”.

¿Te atreves realmente a decir que tu vida vale más que la de otro ser humano?

Así que sí, hay que criticar y denunciar la homofobia, el sexismo, la transfobia, el racismo, la xenofobia y todo tipo de discriminación a minorías. El odio siempre tendrá una plataforma poderosa, y no podemos permitir que esas voces controlen la conversación. Como decía el escritor norteamericano James Baldwin: “Podemos estar en desacuerdo y seguir amándonos, a menos que el desacuerdo esté enraizado en mi opresión y en la negación de mi humanidad y mi derecho a existir”.

Gracias por leer nuestros informes. El periodismo independiente no se financia solo. Necesitamos de tu apoyo con una contribución, ya sea grande o pequeña. No importa en qué parte del mundo estés, apóyanos desde tan solo CLP 1.000 por WebPay (si estás en Chile) o un USD 1 por PayPal (si estás fuera de Chile).

Despues de leer, ¿qué te pareció?

  • Me gustó
  • Me prendió
  • 5
    Lo amé
  • Me deprime
  • 2
    WTF!
  • 1
    Me confunde
   wait! cargando más contenido   wait! cargando más contenido   wait! cargando más contenido   wait! cargando más contenido   wait! cargando más contenido   wait! cargando más contenido   wait! cargando más contenido   wait! cargando más contenido   wait! cargando más contenido   wait! cargando más contenido   wait! cargando más contenido   wait! cargando más contenido   wait! cargando más contenido   wait! cargando más contenido   wait! cargando más contenido   wait! cargando más contenido

Utilizamos cookies propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia y servicio. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso.

Aceptar
NIGHT MODE DAY MODE