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Drugs

La cuarta parte de la gasolina vendida en Colombia se usa para hacer cocaína

Un agricultor muestra pasta base de cocaína, hecha de hojas de coca en el departamento colombiano de Guaviare. Fotografía: Getty Images
Words mor.bo

El año pasado, un informe de la Oficina de Política Nacional para el Control de Drogas de Estados Unidos (ONDCP por sus siglas en inglés), la producción de cocaína en Colombia alcanzó niveles récord: las cifras indicaban que las hectáreas cultivadas de hoja de coca aumentaron en un 11%, pasando de 188.000 en 2016 a 209.000 en 2017. De igual manera, la producción de cocaína tuvo un incremento del 19%, lo cual indica de aunque en 2016 se registraron 772 toneladas, en el 2017 se llegó a las 921, gracias al cálculo estimado en base al área cultivada con coca, número de cosechas por año y la productividad de los lotes de coca.

Ahora, un nuevo reporte de The Guardian afirma que la cuarta parte de la gasolina que se vende en el país Latinoamericano se usa para hacer cocaína: al parecer, las gasolineras rurales en Colombia están vendiendo grandes cantidades de combustible a grupos criminales para su uso en el procesamiento de pasta de coca, y hasta un 28% de la gasolina del país podría estar siendo utilizada por el crimen organizado.

La gasolina es un ingrediente clave en la primera etapa del procesamiento de la cocaína, cuando se extraen agentes psicoactivos de las hojas de coca: se necesitan unos 75 galones de combustible por cada kilogramo de pasta de coca, que luego se refina para convertirla en cocaína. También se necesitan grandes cantidades de gasolina para alimentar los generadores de los laboratorios ilegales.

La Procuraduría General de la Nación anunció que está investigando 33 estaciones de servicio en áreas conocidas por la producción de pasta de coca, luego de que las ventas reportadas por estas estaciones resultaron ser sospechosamente altas para la demanda local. Desde el anuncio, el gobierno está evaluando emitir una resolución que aumente las regulaciones sobre estos establecimientos y ayude a prevenir la venta irregular de gasolina.

Por ejemplo, una gasolinera en Riosucio, en el departamento del Chocó, reportó ventas de 1.2 millones de galones de combustible en un pueblo cuya población es de solo 20.000 habitantes. Los residentes del lugar dicen que algunas de estas estaciones de servicio están controladas por narcotraficantes, a menudo aliados a paramilitares de derecha que actúan junto a las fuerzas estatales, tal como explica un líder comunitario que prefirió mantenerse anónimo.

“Es un negocio que está completamente orientado a la coca. Estas bandas paramilitares de narcotraficantes son la autoridad en este pueblo, y actúan con el conocimiento de las fuerzas armadas”.

La oficina del Procurador General también está investigando el lavado de dinero y la malversación de fondos estatales que involucran a estas gasolineras. Las gasolineras situadas en zonas rurales remotas tienen derecho a recibir desgravaciones fiscales y exenciones de tarifas, y 12 de las 33 estaciones bajo investigación son elegibles para recibir los subsidios, que ascienden a cerca de 1.476 millones de pesos (aproximadamente USS $450 millones) por año.

De las 5.439 estaciones de servicio en el país, 1.249 están ubicadas en los municipios con altos niveles de cultivo de coca. En el departamento de Nariño se han inaugurado 302 estaciones de servicio en los últimos dos años, según el Ministerio de Minas y Energía, y cinco de los nuevos objetivos se encuentran allí. Además, en departamentos fronterizos como Norte de Santander y Nariño, los subsidios estatales a la gasolina bien podrían estar financiando la producción de coca.

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