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Drugs Perspectives

Estudio: La ketamina podría ayudar a disminuir el consumo excesivo de alcohol

Dosis de ketamina. Fotografía: The Telegraph
Words mor.bo

Una sola dosis de ketamina puede reducir el consumo problemático de alcohol. Tomada en el contexto correcto, la droga alucinógena podría ser capaz de debilitar la atracción de las señales en el cerebro que provocan que la gente beba alcohol, informan los investigadores en un nuevo estudio publicado esta semana en Nature Communications.

El estudio se basa en la idea de que la adicción, en cierto modo, es un trastorno de la memoria. La gente aprende a asociar una droga o alcohol con los buenos sentimientos que produce. Cosas como el olor o la imagen de una cerveza, pueden desencadenar esos recuerdos y antojos. “Estamos tratando de romper esos recuerdos para evitar que ese proceso suceda, y para evitar que la gente recaiga”, dice el coautor del estudio Ravi Das, un psicofarmacólogo del Colegio Universitario de Londres.

Un tratamiento de ketamina contra la depresión podría aprobarse este mismo año

Das y sus colegas reclutaron a 90 personas que dijeron que bebían demasiada cerveza, aunque a ninguno se le diagnosticó formalmente adicción al alcohol. Primero, los participantes fueron expuestos a fotos de cerveza e incluso pudieron beber una en el laboratorio. Durante la experiencia, calificaron sus antojos de cerveza, el placer de beber, y después de que la cerveza se había acabado, el deseo de tomar otra.

Unos días después, los participantes regresaron al laboratorio y fueron divididos en tres grupos. A las personas de un grupo se les mostraron de nuevo fotos de cerveza para refrescar sus recuerdos. Para que la memoria fuese más fuerte, los investigadores sirvieron cerveza de verdad, pero luego, en un giro, se la quitaron antes de que los participantes pudieran beberla. La maniobra de cebo y cambio fue clave, dice Das. “Tienes que generar el elemento sorpresa”.

Como comparación, a un segundo grupo se le mostraron imágenes de jugo de naranja en lugar de cerveza. Luego, las personas de ambos grupos recibieron una dosis intravenosa de ketamina. Un tercer tuvo recordatorios de cerveza, pero no recibió ketamina.

Una semana después del procedimiento, las personas a quienes se les alteraron los recuerdos de la cerveza antes de recibir ketamina, reportaron menos deseo de beber, y menos disfrute de la cerveza — una reducción que no fue tan fuerte para los otros dos grupos de participantes. Las personas que tenían recuerdos de cerveza y recibieron ketamina también informaron que bebían menos.

Lo más impactante, sin embargo, ocurrió nueve meses después del procedimiento: todos los participantes, incluyendo aquellos que no habían recibido ketamina, habían reducido aproximadamente a la mitad su consumo de cerveza — una caída generalizada que podría explicarse por la autoconciencia que viene simplemente de inscribirse en un estudio. “El comportamiento puede cambiar por todo tipo de razones que no son específicas al tratamiento experimental”, dice Das. Lo interesante aquí, dice, es la disminución inicial en el consumo de alcohol entre las personas que tomaron ketamina mientras se les recordaba la cerveza.

Comienzan pruebas clínicas del MDMA como tratamiento para el alcoholismo

En general, las opciones de tratamiento para el alcoholismo “no son particularmente efectivas para la mayoría de las personas, particularmente a largo plazo”, dice el investigador. Parte del problema, dice, es que los remedios actuales no necesariamente ayudan a los pacientes a lidiar con los recuerdos positivos de la bebida que podrían hacer que quieran volver a beber. “Cuando la gente se vuelve adicta, está aprendiendo ese tipo de comportamiento en respuesta a las cosas de su entorno”, dice. “Esos recuerdos, esos recuerdos desencadenantes asociativos, pueden ser realmente duraderos y realmente arraigados. Y los tratamientos actuales no apuntan a ello”.

Los investigadores pensaron que la ketamina podría ser capaz de dirigirse a los recuerdos de un bebedor empedernido, sobre todo si las personas tenían esos recuerdos de beber desencadenados justo antes de recibir una dosis del medicamento. Como una droga de la que se puede abusar, la ketamina viene con una preconcepción que puede hacer que las personas se muestren reacias a verla como una forma de tratar las adicciones. Pero si una sola dosis de ketamina puede ralentizar el consumo excesivo de alcohol, “entonces es un compromiso bastante fácil desde el punto de vista de la salud”, dice Das. “Si funciona, funciona”.

Aún se necesita más investigación para confirmar el efecto a corto plazo de la ketamina en la bebida y ver cuánto tiempo puede durar. Das y sus colegas planean probar la ketamina en más personas con hábitos problemáticos de consumo de alcohol en ensayos clínicos. Los investigadores también están tratando de debilitar otros tipos de recuerdos problemáticos, como los relacionados con el trastorno de estrés postraumático. La ketamina en dosis más bajas, también se ha mostrado prometedora como un tratamiento para la depresión severa.

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