El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza abre “Pedagogías de guerra”, una reflexión artística sobre la vida cotidiana en tiempos de guerra
El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza de Madrid acoge desde el tres de marzo hasta el 21 de junio de 2026 la exposición Pedagogías de guerra, la primera muestra individual en España del dúo ucraniano formado por Roman Khimei y Yarema Malashchuk. Organizada junto a la fundación TBA21 y comisariada por Chus Martínez, la exposición reúne cuatro instalaciones audiovisuales producidas durante los últimos cuatro años, en paralelo al periodo que siguió a la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia iniciada en febrero de 2022. Las piezas exploran cómo la violencia de la guerra se filtra en la vida cotidiana y transforma la percepción, el comportamiento y las relaciones sociales incluso cuando no se muestra directamente.
La propuesta se distancia de la narrativa mediática habitual del conflicto, que suele reducir la guerra a imágenes espectaculares de destrucción. Khimei y Malashchuk plantean el conflicto como una estructura que reorganiza silenciosamente la vida diaria. La comisaria Chus Martínez resume esa paradoja señalando que el arte no reproduce la experiencia inmediata sino que la convierte en conocimiento, recordando una reflexión de Bertolt Brecht sobre la diferencia entre experiencia vivida y experiencia reflexionada. En ese marco, la exposición intenta responder qué tipo de comprensión puede producir el arte frente a una guerra que ya se ha vuelto parte de la normalidad cotidiana.


La muestra abre con la videoinstalación The Wanderer, creada en 2022 poco después del inicio de la invasión rusa. En la obra, los artistas utilizan sus propios cuerpos para recrear las posiciones de soldados rusos muertos hallados en el paisaje de los Cárpatos, dialogando visualmente con el célebre cuadro romántico El caminante sobre el mar de niebla de Caspar David Friedrich. Al trasladar ese imaginario romántico a un contexto bélico contemporáneo, la pieza cuestiona la tradición europea de representar la muerte y el paisaje como algo sublime, confrontándola con la brutalidad real de la guerra.
Otra de las obras centrales es Open World, presentada en 2025 en la Bienal de Artes Gráficas de Liubliana. La videoinstalación sigue a un joven ucraniano desplazado por la guerra que recorre los lugares de su infancia mediante un perro robot de uso militar teledirigido. El dispositivo, concebido originalmente para vigilancia y operaciones militares, se transforma aquí en una herramienta de memoria y conexión emocional. En otra pieza de la muestra, You Shouldn’t Have to See This, la cámara muestra en silencio a niños ucranianos mientras duermen, –algunos de los más de 20.000 menores documentados trasladados forzosamente a territorio ruso desde el inicio del conflicto en 2014, según informes internacionales– obligando al espectador a confrontar los limites entre empatía, privacidad y voyeurismo.

La exposición concluye con We Didn’t Start This War, un nuevo encargo de TBA21 para el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza. El tríptico audiovisual evita mostrar escenas de violencia directa y se centra en momentos aparentemente ordinarios de la vida en Kyiv, una cotidianidad frágil que persiste entre sirenas y bombardeos. En conjunto, las cuatro instalaciones reivindican el arte como un espacio de reflexión política y social en medio del conflicto. El proyecto forma parte del compromiso de TBA21 y del Museo Thyssen con artistas que trabajan en contextos de guerra, una línea de trabajo que incluye iniciativas como Museums for Ukraine destinadas a proteger el patrimonio cultural ucraniano durante la invasión rusa.
Despues de leer, ¿qué te pareció?
-
Me gustó
-
Me prendió
-
Lo amé
-
Me deprime
-
WTF!
-
Me confunde





