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Perspectives

Conoce a Mara Gómez, la jugadora trans que busca hacer historia en el fútbol profesional argentino

Mara Gómez. Fotografía: El Mundo de Berisso
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Mientras sectores transfóbicos en el deporte mundial le hicieron casi imposible la carrera a la corredora sudafricana Caster Semenya (que se identifica como intersexual), buscándola a firmar con un club de fútbol el año pasado, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) está definiendo en los próximos días si una chica trans de 22 años, recientemente firmada por el club bonaerense Villa San Carlos, tendrá la aprobación oficial para poder jugar en la Primera División femenina, una situación inédita en el país.

De obtener una respuesta positiva, Mara Gómez se convertiría en la primera mujer trans que juega en el fútbol femenino de forma profesional, algo que genera debates en el mundo deportivo y el ámbito de los derechos humanos. Mientras que muchos apoyan su candidatura para jugar al fútbol profesional, otros sostienen que es injusto para las mujeres no transgénero de la liga.

“Los derechos de los atletas trans y las demandas sociales para integrarlos en las competiciones desafían y amenazan seriamente los derechos de las mujeres en el deporte”, dice Juan Manuel Herbella, un ex jugador de fútbol que es médico deportivo. “Los deportistas que nacieron hombres, si mantienen sus condiciones de base, empiezan con una enorme ventaja”.

Sin embargo, Juan Cruz Vitale, el entrenador de Villa San Carlos, rechaza la idea de que Gómez tenga una ventaja injusta. Dice que le llamó la atención la velocidad de Gómez, y su puntuación en dos torneos consecutivos. Pero, dijo: “Si hablamos de fuerza, tengo al menos cinco o seis chicas que son más fuertes que ella. En ese lado no veo que haya una ventaja”.

En medio de la controversia, Gómez recuerda que a los 10 años empezó a hacerse preguntas. “Me di cuenta de que quería ser mujer porque me gustaban los hombres y quería que me vieran de otra manera”. Dice que a los 13 años le dijo a su madre, Caroline, que iba a perder a su único hijo. Se lo dijo: “Quiero ser una mujer y si no lo aceptas, me iré de casa”.

Aunque su madre la aceptó, Gómez dijo que estaba atormentada por la discriminación después de asumir el género con el que se identificaba y estuvo incluso a punto de quitarse la vida. Entonces, encontró el fútbol. Empezó a jugar en un terreno baldío frente a su casa, junto a sus vecinos.

“Lo usé como terapia, tratando de aceptarme a mí misma. Había un montón de emociones que me estaban haciendo sentir mal psicológicamente. Me di cuenta de que cuando jugaba al fútbol eso desaparecía”.

Cuanta que uno de sus peores días fue durante un torneo relámpago. “Me pusieron en la defensa pero no sabía cómo jugar bien. Puse un gol en mi propia arquería. Cuando terminó el primer tiempo me enteré de que el otro equipo se había quejado de que no debía jugar porque los ponía en desventaja. Consideraron mi sexualidad como una desventaja para ellos, a pesar de que estaba jugando tan mal”.

Gómez aprendió a vivir con los insultos de los fans y las quejas cuando a los 18 años, respaldada por la ley, obtuvo su nuevo carnet de identidad, gracias a que Argentina se ha convertido en un líder regional en derechos de los trans: en 2012, dio a las personas la libertad de cambiar su género legal y físico sin tener que someterse a procedimientos judiciales, psiquiátricos y médicos. “Ahora tenía la identidad que me veía tener. Esto me dio la confianza de ser quien soy”, dice.

Alta y atlética, Gómez cuenta que cuando comenzó era muy mala: “Pateaba el balón en la portería e iba a cualquier parte”. Se pasó años jugando en las ligas femeninas locales de la provincia de Buenos Aires antes de ser fichada recientemente por Villa San Carlos, pero Gómez dice que sueña con jugar con Boca Juniors, su equipo favorito, y en la selección argentina. Dice que también espera servir de inspiración para otras personas trans que, a pesar de los recientes avances, siguen sufriendo de violencia y discriminación.

“Tenemos que seguir cambiando la sociedad para que nos vean como personas”.

La decisión de la AFA tendrá en cuenta las normas establecidas por el Comité Olímpico Internacional para los atletas trans: en el caso de los atletas transexuales masculinos y femeninos, tendrán que demostrar que su nivel de testosterona está por debajo de un cierto punto límite durante al menos un año antes de su primera competición.

Hasta los momentos, la federación argentina de fútbol no tiene regulaciones sobre los atletas transgénero, por lo que queda la duda sobre lo que dirá en medio del debate sobre si las mujeres transgénero deben jugar en las ligas femeninas profesionales. Por su parte, Mara Gómez lo tiene muy claro. “En el campo, puedes tener velocidad y fuerza, pero eso no te ayuda si no sabes jugar al fútbol”, dice. “Siempre pongo el ejemplo de Messi… Mide 1,6 metros y es el mejor jugador del mundo”.

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