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Perspectives

Chile: Las Tesis inspiran a cientos de víctimas y se disparan las “funas” en redes sociales por abuso sexual

Una de las muchas manifestaciones con la canción "Un violador en tu camino". Fotografía: TN
Words mor.bo

“Y la culpa no era mía, ni donde estaba, ni como vestía: el violador eres tú”. Así dice la letra cantada por miles de feministas alrededor del mundo en protesta contra el sexismo y la violencia sexual, y que ha tomado tanto la Internet como las calles por asalto en las últimas semanas. Desde su Chile natal hasta Australia, Un Violador En Tu Camino ha sido interpretada por todo el mundo con el baile que la acompaña, en decenas de idiomas: creado en Chile por el colectivo feminista local Las Tesis, fue interpretado por primera vez el 20 de noviembre en una multitud en la ciudad de Valparaíso, a unos 120 kilómetros al noroeste de la capital, Santiago.

Pocos días después, en el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, grandes grupos de mujeres se reunieron frente a la Corte Suprema de Chile, en Santiago, y cerca de otros edificios gubernamentales en todo el país, y lo volvieron a poner en escena. En fila y con los ojos vendados, las manifestantes señalaban con sus dedos a “la policía, los jueces, el estado, el presidente”, y cantaron al unísono un poderoso himno de batalla que acusa al patriarcado de ser el responsable de la violencia cometida contra las mujeres, y la consiguiente vergüenza para las mujeres de la sociedad.

En poco más de dos semanas el coro se extendió por todo el país, y se llevaron a cabo manifestaciones similares no sólo en México, Costa Rica, Colombia y Argentina, sino también en Canadá, Australia, así como en países europeos como Francia, Alemania y España. El fin de semana, un grupo de mujeres turcas incluso fueron arrestadas por insultar al gobierno al cantar el tema en Estambul.

Los números de la violencia

Manifestaciones en Barcelona en protesta por la violencia de género. Fotografía: La carbonara
Manifestaciones en Barcelona en protesta por la violencia de género. Fotografía: La carbonara

Si bien muchos ven este tipo de manifestaciones como una forma de burlarse, o usan el tema como una manera de monetizar remixes no autorizados en plataformas de streaming, lo cierto es que Un Violador En Tu Camino ha logrado sintetizar una respuesta al elevado número de feminicidios en Latinoamérica: según datos del Observatorio de Igualdad de Género para América Latina y el Caribe (GEO) de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), al menos 3.529 mujeres fueron asesinadas por razones de género en 25 países de América Latina y el Caribe en 2018.

El informe dice que cuatro de las cinco tasas más altas de feminicidio en la región de América Latina se dan en los países del norte de América Central, a saber, El Salvador, Honduras y Guatemala, y en la República Dominicana, mientras que Perú tiene la cifra más baja de la región el año pasado. Bolivia tiene la tercera tasa más alta de América Latina y la más alta de Sudamérica.

“El asesinato de mujeres por motivos de género es el extremo de un ciclo continuo de violencia que experimentan las mujeres de la región”, dice Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la organización regional de la CEPAL. La funcionaria de Naciones Unidas destacó que las cifras recopiladas por la CEPAL “muestran la profundidad de los patrones culturales patriarcales, discriminatorios y violentos que están presentes en la región”.

“Millones de mujeres de la región han salido a las calles para reivindicar y exigir algo tan básico que es violado: el derecho a una vida libre de violencia”.

Lo impactante y preocupante es que tantas mujeres alrededor del mundo se identifiquen con un himno tan crudo: la realidad es que este patrón de feminicidios y violencia sexual se repite en casi todas partes, y las víctimas deben ver cómo sus agresores casi salen libres con un regaño del juez, pues nunca se puede probar que “no fue sin consentimiento”, como algunos jueces consideran.

“En cada país las mujeres salen por distintos motivos, pero hay algo que nos une a todas y que tiene que ver con el abuso de poder. Y el abuso de poder se presenta y se expresa en la violencia machista; se expresa en el abuso no solamente sexual sino que también en la violencia económica y política”, dice Claudia Dides, socióloga y activista en temas de derechos humanos, reproducción y sexualidad en un reportaje de AFP. “El mensaje ha sido clarísimo y sumamente aceptado. Es un mensaje de que somos un gran ejército no violento, de que somos mujeres que pedimos mayor igualdad y que pedimos que cambie el sistema, y lo hacemos con las manos limpias y sin hacer ningún tipo de violencia”.

De la injusticia a la “funa”

Una "funa" en Facebook. Fotografía: Radio Sol
Una “funa” en Facebook. Fotografía: Radio Sol

El mismo reportaje de AFP también cuenta la historia de Francisca, quien se tardó 14 años en denunciar a quien abusó de ella a los ocho, pero luego de ver a tantas mujeres en las calles para corear a viva voz el mensaje contra la violencia de género, se llenó de valentía y escribió un largo mensaje en Facebook en el que narra cómo un exnovio de su madre abusó de ella.

“No sé muy bien cómo se empieza una funa (denuncia pública). Esta es mi historia”, dijo Francisca, recordando el horror que vivió a los ocho años cuando se fue a vivir al sur de Chile con su madre y el que entonces era su novio, un exsacerdote y hoy director de un colegio, que la hacía meterse a su cama para abusar de ella.

Por años lo vio como un juego y no como un abuso, pero motivada por la catarsis colectiva que muchas mujeres comenzaron a hacer en las redes sociales se decidió también a identificar, con nombre y apellido, a su abusador y describir sus sensaciones de niña y ahora de mujer de 22 años y madre de un niño de tres.

Francisca no es la única: en redes sociales como Instagram y Twitter se han multiplicado las denuncias públicas: parece que a donde quiera que veamos, alguien que conocemos tiene una triste historia que contar. Muchas han esperado años para hacerlo, debido al estigma (maximizado en redes sociales, claro está), de que estas personas lo provocaro, y que denuncian por llamar la atención y por “quererle joder la vida” a un tercero.

Carmen Ruiz Repullo, doctora en Sociología en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, España, y especializada en violencia de género, explica que en esencia, lo que las víctimas temen es la reacción de una sociedad que tiende a “culpabilizar a la víctima y desculpabilizar al culpable”. “Sigue existiendo un estigma de que cuando hay una agresión sexual la mujer ha hecho algo”, criticó Ruiz. “Siempre hay un cuestionamiento de la víctima cuando son temas de género”, agregó.

La socióloga cuenta la sociedad actual es machista y tiende a categorizar a las mujeres “entre buenas y malas”. “Y una mujer que ha sufrido una agresión suele estar considerada como mala mujer porque se insinuó”. Esto hace que la víctima guarde silencio sobre su agresión: “Nadie quiere estar entre las cuestionadas”, dijo.

Si bien han habido casos de denuncias públicas falsas, son la excepción a la regla, además de hacer muchísimo daño a las víctimas verdaderas. Indemnizaciones económicas y pedir disculpas públicas son los resultados máximos que se han otorgado en este tipo de casos, para los que no existen sanciones de cárcel.

Paula Oyarzo, abogada del estudio jurídico Vergara, Oyarzo & Cía., señala que “ante ataques por redes sociales, la persona afectada tiene ciertos campos de acción que son engorrosos, y además el resultado de castigo para quien comete estos hechos son difíciles de conseguir y con penas muy bajas”.

¿Por qué recurrir a la funa, entonces? El año pasado, la Coordinadora Ni Una Menos en Chile publicaba un manifiesto en donde explicaban por qué si no hay justicia, hay funa:

“Funamos al Estado y a este gobierno que levanta políticas ineficientes y a espaldas de las mujeres, de las feministas y sus organizaciones. Funamos el uso mediático que hace de los dolores de las familias de las víctimas. Funamos su actuar frente a las demandas que por años el movimiento feminista ha levantado y que este gobierno y los anteriores no han escuchado

Funamos al Gobierno, que invisibiliza las demandas de los movimientos feministas y sus diversidades, omite el femicidio de su agenda, no considera a las mujeres como sujetas de derechos y no reconoce la autonomía de sus cuerpos. Encubre y legitima el machismo y la violencia que ejerce. Funamos el uso mediático que hace de los dolores de las familias de las víctimas. Funamos su actuar frente a las demandas que por años el movimiento feminista ha levantado y que este gobierno y los anteriores no han escuchado”.

No será la solución más limpia y elegante; pero ante la ausencia de justicia, muchas víctimas deciden tomarla con sus propias manos, de la mejor manera que puedan. En sus casos, las leyes no suelen estar a su favor.

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